Más allá de las aguas negras de Los Cedros

Por Genni Gómez

Luisa, de 40 años de edad, quien vive en la comunidad de Los Cedros de Tucupita, es una de las afectadas por las aguas negras que brotan de las alcantarillas, donde además, cada día amanecen sin sus tapas, porque son de hierro y se las roban.

Luisa relató que ella mantiene su casa limpia, pero el mal olor que se concentra por el continuo brote aguas negras. Viven entre la fetidez. Ella asegura que cuando llueve es peor, porque las calles se inundan de excrementos humanos que fluyen por todas partes.

Manifestó que hace dos meses tuvo una conversación con la jefa de calle con la finalidad de reunir a los vecinos y realizar limpiezas a las calles, pero apenas asistieron tres personas. Al ver que los otros no se presentaron, decidieron abordar solo sus parcelas.

Cada vez que hay un colapso por las lluvias,  el agua tarda una semana en bajar. Algunos habitantes limpian su parte, pero el problema es más complejo.

«Cada vez que se inundan las calles se forma un gran pozo de aguas negras que tardan una semana en bajar”, lamenta Luisa.

Denunció además que las alcantarillas se están quedando sin tapas porque se las han ido robando, por lo que ahora hay peligro de que alguien o algo caiga allí. El pasado domingo 25 de julio se cayó un niño de tan solo 6 años de edad, eran  dos y uno no pudo ver el fondo del suelo por la lluvia y fue devorado por un hueco sin protector metálico.

«Las alcantarillas se están quedando sin tapas. El domingo pasado llovió y la inundación casi hace ahogar a un niño de 6 años que pasaba por allí con su prima, y gracias que el niño  se agarró de la acera, su prima lo ayudó a salir, porque si no, se ahoga», dijo Luisa.

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