Foto: archivo web.

La crisis que vive Venezuela, donde no se encuentra trabajo, dinero en efectivo, medicinas ni comida, está desatando una consecuencia social que puede evidenciarse  cada día.

Bajo este escenario, donde la misma coyuntura obliga a cientos de jóvenes  deltanos a abandonar sus estudios para concentrarse en sobrevivir, está generando un fenómeno que apunta a la delincuencia. Este contexto de pobreza recrudece cuando los afectados tampoco logran acceder a un trabajo digno porque los comercios, único sector empresarial privado, también está en decadencia.

El joven consultado sobre su realidad ante la crisis afirmó: “me doy cuenta que los que se dedican a robar tienen de todo, mientras que uno que se dedica a estudiar para ser alguien en la vida no conseguimos nada, lo que hacemos es hacer que nuestros padres gasten en vano”.

En Delta Amacuro niño, niñas y adolescente dejan sus salones de clases debido a que no cuentan con recursos económicos necesarios para seguir estudiando, estas personas se convierten en potenciales personas a convertirse en potenciales seres que irrespeten las normas de convivencia humana.

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