Foto: archivo.

La señora Milagros Díaz tiene 40 años de edad.  Es madre soltera de siete hijos, con quienes vive en Los Cocos de Tucupita. Sus días parecen estar contados en la capital deltana. Colombia es su destino, la anhela tanto, que ya quiere dar el próximo paso.

Recibió una llamada. Se trataba de su amiga. Ella le propuso viajar a Colombia, donde tendría residencia y trabajo. Díaz está decidida.

Pero no todo es tan sencillo como parece. Sus hijos, de los cuales cinco son menores de edad, la tienen atada en Tucupita. Ella no podrá llevarlos.

Pero, ¿por qué Milagros no puede llevarlos?

  • Es difícil mijo, quiero irme, pero están mis hijos, que no puedo llevármelos porque primero tengo que conseguir un trabajo estable allá y luego sí.

Milagros sufre el pensar tener que dejarlos solos, pero ella asegura es un sacrificio que luego sus hijos comprenderán.

De momento, todavía no podrá migrar, primero quiere asegurarse de que sus pequeños de la casa queden en “buenas manos”.

  • Me veo obligada, aquí uno no vive bien, tengo pensado irme primera y después de eso llevármelos a ellos también, pero quiero que ellos se queden aquí con alguien de confianza, no quiero que pasen hambre.

La señora Milagros todavía no tiene fecha para su viaje, lo que sí tiene claro,  es que, un día, dejará Venezuela para intentar brindarle un mejor futuro a sus hijos.

“Me duele en el alma tener que dejarlos solos, yo sufro todos los días pensando eso. Pero tengo que hacerlo, por ellos”.

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