«Me enamoré de él cuando nos agarró el coronabús»

Carla sacaba la basura hasta la calle principal. Para lograrlo, debió caminar por varias casas para dar con el lugar donde la depositan. Esa tarde no tuvieron compasión con ella y la obligaron abordar un camión militar, que denominan el «coronabús».

Un militar la tomó de sus manos y subió al auto, donde estaban unas 10 personas más. Tras su rabia y decepción, ahora no se queja por haber conocido a su actual novio, un chico que salió a comprar pan, pero también fue capturado.

Cuando Carla subió a aquel camión en junio de 2020, entre todos los chicos que estaban allí, apenas uno le llamó la atención. » Si supieras que nos miramos un buen rato a los ojos, y listo, ese fue el gancho», relató Carla, la joven de 20 años de edad que vive a orillas del caño Manamo en San Rafael.

«Nos llevaron a la cancha del parque Tucupita II y allí nos tiraron. Nos sentamos en las gradas. Por coincidencia nos sentaron juntos, yo seguía brava, porque no entendía cómo es que querían prevenir el coronavirus ese  y nos tenían a todos amuñuñados (sin distanciamiento) en ese camión».

Pero su rabia e impotencia fueron cediendo cuando él le preguntó dónde había sido detenida por los militares. Ella le relató todo, él también lo hizo, solo que este había ido a comprar pan en Pinto Salinas.

Carla es de piel clara, dice medir 1.65 de estatura, su pelo es negro y con  cejas no tan pobladas.

Estando con el chico, allí, «enamorándose», insiste ella, no hubo coronabús que valiera en ese momento. «Solo importábamos nosotros», suspira Carla, mientras lo toma de manos, en un café del centro de Tucupita, este martes 23 de febrero. Al fondo hablaba Loa Tamaronis, la alcaldesa de la localidad.

Fueron capturados a las 3 de la tarde y finalmente liberados a las 7 de la noche. Los militares no los retornaron a casa, así que el panorama pintaba más favorable para Carla, la primera en dar el paso.

Caminaron juntos, aunque con otras personas, rumbo al norte de Tucupita. Solo esperaban no ser recapturados, aunque previo a su salida se aseguraron de que eso no pasara. El «coronabús» ya no saldría a esa hora.

En medio de un grupo, avanzaban por la Av. Orinoco. Ya habían entablado varios temas de conversación, aunque nadie- aún- se atrevía a dar el segundo paso. Él la acompañó hasta mitad de camino y regresó a casa, solo alcanzó darle el número de teléfono de su papá, donde horas más tarde Carla recuerda haberle escrito un WhatsApp:

  • ¿Ya estás en casa, te soltaron?, jeje, para Daniel.

«Y fue así como me enamoré de él cuando nos agarró el coronabús», dijo Carla, tras mencionar la reactivaión de este tipo de detenciones por parte de la gobernadora Lizeta Hernández, como lo anunció el pasado lunes en cadena regional de medios de comunicación.

 

Nota: los nombres reales fueron cambiados a petición de los involucrados. 

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