Sin saber si la gobernadora sabía y sin saber si el constituyentista sabía, ambos ajustaron su accionar político este miércoles 9 a intervenciones que parecían responder la una a los señalamientos de la otra.

El jueves 10, ambos convergerán en la capital de Venezuela,  y tendrán la oportunidad de reencontrarse, más no de saludarse.

Se han declarado la guerra en términos políticos, y en virtud de las aspiraciones de ambos, da la impresión de que no hay marcha atrás.

Una quiere proseguir en persona o a través de una añejada y curtida candidata, y el otro quiere ser la prosecución.

Cuando una sola es la silla, es inevitable que dos se la peleen. Quien la ocupa no se la dejara quitar y él que la desea hará todo lo posible por ocuparla.

En boxeo se diría que un contendor ajusta su estilo al del rival con el fin de derrotarlo, en el Delta sucede lo mismo.

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