Migrar a Brasil, un riesgo seguro en las trochas

Cientos de deltanos ahora migran a Brasil, luego de que a través de Tanetanae.com varias personas advirtieran de que Trinidad y Tobago ya no es un destino seguro ni recomendable a donde marcharse.

Entre el pasado domingo y el miércoles 20 de enero, al menos 400 familias han partido con destino a Brasil, conoció Tanetanae.com entre transportistas de Transdelta que no quisieron identificarse.

«Solo de mi sector se fueron como cinco familias», dijo Eduardo Jiménez, un vecino que vive en el sector de San Juan, al norte de Tucupita.

Lieber Brito, un joven que vive en la calle San Cistóbal, fue a jugar el pasado fin de semana  a la cancha Manzur Zorrilla, en Delfín Mendoza, y al menos cuatro de sus compañeros de equipo recién se habían marchado a Brasil.

«Sentí tristeza, me dio nostalgia», dijo Brito.

Poder arribar a Brasil desde el Delta supone atravesar más de 30 alcabalas entre los estados Delta Amacuro, Monagas, Bolívar y finalmente Roraima, en Brasil, donde funcionarios militares de ese país también suponen ser una traba para los migrantes venezolanos.

Tras arribar a Santa Elena de Uairén, al sur de Bolívar, la entrada hacia Brasil no resulta fácil. Militares venezolanos impiden que sus connacionales avancen. No obstante, de haber «una colaboración», son permisados a marcharse por las trochas. Todos estos caminos son inseguros; pueden toparse con  grupos delictivos o simplemente perderse. El cruce de frontera demora varias horas y normalmente se hace durante las noches para evadir cualquier traba.

Durante el camino, el hambre, la deshidratación no se sienten, aunque el cuerpo muestra síntomas de pérdida de energía. Solo se piensa en llegar sanos y a salvo a Brasil.

Una vez en ese país, hay que esconderse de las fuerzas de seguridad, al menos para no ser pillados arribando.

«Si te ven llegando te frenan, y podrías tener problemas, pero más que todo a los hombres, pero no a las madres de familia que van con sus hijos o adultos mayores», dijo un joven que ya está en Manaos, tras viajar el pasado fin de semana.

Pacaraima, en Brasil, ya no es la localidad que puede recibir a los venezolanos. Todos ellos dicen que cada día se adentran a un desconocido país con tal de sobrevivir a una  crisis que apunta a recrudecerse por los indicios de mantener las sanciones, según el Secretario de Estado de Joe Biden, el nuevo  presidente de los Estados Unidos.

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