Refugio en Brasil | Foto: archivo.

Los waraos que migran desde Venezuela hacia otros países son vulnerables a perder su cultura. Quienes han huido de la crisis han sido personas tradicionales, un grupo mayoritario que aún aguardaba ancestralidad en sus vidas.

Varios profesionales que siguen de cerca este fenómeno social fueron consultados y coincidieron en el hecho de que existe una gran probabilidad de que el warao deje de existir culturalmente.

Se trata de un tema que implicaría grandes debates entre los diferentes actores de la sociedad civil originaria.

Abraham Gómez, doctor en ciencias sociales y miembro de la Academia Venezolana de la Lengua, afirmó, a propósito de este tópico que, percibe con carácter “vergonzoso” que ante la calamidad socioeconómica que flagela al pueblo venezolano indiferentemente de los estratos y de las condiciones; tal vez el grupo  que mayor está resistiendo esta “catástrofe” humanitaria, son los indígenas; pueblos nativos ubicados fundamentalmente en el cordón fronterizo venezolano.

“Se corre el riesgo de  la transculturación que ya había venido asomándose con ligereza: la posibilidad de un desarraigo a la ancestralidad, en esencia, de nuestro pueblo warao”, dijo Gómez.

La Agencia de La ONU para los Refugiados, Acnur, publicó más recientemente en su portal web  que sus  esfuerzos estaban centrándose en los waraos que migraron al estado brasileño de Roraima.

La nota de prensa de la Acnur destacaba lo que a su juicio pareció un gran avance:

“Ellas han aprendido muchas cosas, una de ellas ya sabe hablar y escribir en portugués”, afirman en el post.

La reaparición de enfermedades, inicialmente controladas en Venezuela, también amenaza a los waraos muy a pesar de su huida a otras tierras de la América. Los desplazamientos han provocado la exportación de patologías que ahora amenazan a sus paisanos en otros refugios.

Para el profesional de la medicina, epidemiólogo Reinaldo Márquez, un conjunto de problemas sanitarios ha desatado la reaparición de enfermedades, una realidad que obliga al nativo tradicional a abandonar sus tierras.

Según Márquez, los refugios de los waraos fuera de Venezuela, no permiten que los originarios mantengan la cotidianidad de acuerdo con su cultura, como lo sí lo hacían en los caños del Delta.

La ruptura familiar y el truncamiento de la transmisión cultural son otras de las consecuencias que podrían padecer los waraos, advirtió Jesús Jiménez, médico de esa etnia y activista de los derechos humanos en el estado Delta Amacuro.

Los aborígenes que huyeron de Venezuela se exponen a nuevas enfermedades que no habían conocido mientras estuvieron en la selva deltaica, por lo que esto también incide en el deterioro, decaimiento de la cultura; reducción de la población warao en el sitio originario, aseguró el galeno.

Según informaciones proporcionadas por los mismos indígenas que actualmente están en Brasil como refugiados, cada día ingresan al país carioca unos 30 waraos provenientes de los estados Bolívar, Monagas y Delta Amacuro, todos escapando de la crisis venezolana.

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