Según un vocero no autorizado del Ministerio de las Comunas, que manifestó estar interesado en aclarar la situación irregular que se produjo con la tardanza en la entrega de los alimentos, lo que ocurrió fue simple y llanamente el típico retraso característico de todo cambio de riendas en la administración pública, “la nueva directora se encontró con tareas y demandas que toma tiempo asumir, no se pueden resolver los problemas de un día para otro, menos en una institución con tantas atribuciones y responsabilidades, hay que tener paciencia”.

Según su testimonio, el retraso en la entrega de más de 400 cajas Clap obedeció a la carencia de transporte para traerlas hasta Tucupita, “ha transcurrido un mes, durante ese tiempo hemos tratado de ubicar una institución con camión cava en Tucupita que nos lo preste o facilite, y no la hemos conseguido”.

“Contactamos a los representantes de la empresa Transdelta para que nos alquilaran un vehículo, sin embargo no se pudo, se nos explico que la comida debe estar protegida y bajo una cubierta solida, no se puede autorizar su traslado en vehículos que la exhiban y carezcan de revestimiento que le brinde resguardo, son medidas de seguridad”, indicó la fuente.

“Los alimentos están en Clarines y su traslado es muy costoso en vehículos privados, tanto que cuesta mucho más moverlos que el propio costo de los alimentos, creo que los trabajadores lo comprendieron y entienden que estamos tan preocupados como ellos en que vengan, también nosotros somos afectados”, señaló.

“A los trabajadores que reclamaban se les explicó lo que ocurría y fuimos con ellos a buscar un camión, pudiendo ver que no lo conseguimos, continuaremos tocando puertas hasta que esto se resuelva, nuestro personal es lo primero, a ellos nos debemos y se lo vamos a demostrar”, finalizó.

 

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