Foto de Eudo Torres.

La inseguridad en el Orinoco ya ha dejado varias víctimas mortales. Los últimos robos masivos ocurridos en diciembre de 2015, aumentó el temor de los viajeros.

La situación denunciada en reiteradas ocasiones, originó una propuesta por parte de personalidades  ligadas al pueblo warao: la activación de puntos móviles fluviales en varios lugares del río donde los protagonistas sean civiles equipados con radio comunicadores y asistidos por efectivos de seguridad.

“Es importante que haya una embarcación que se mueva constantemente para vigilar el río, además estar comunicándose con otro equipo en el puerto Volcán, que informe quien va saliendo y las características de la embarcación, así se calcula en qué momento ya debe estar saliendo al río Orinoco para hacerle seguimiento”, manifestó el Dr. Jesús Jiménez, promotor de la iniciativa.

Según Jiménez, el papel de los civiles sólo será de vigilar, seguir, e informar a las autoridades si ocurre algún hecho irregular para que actúen de forma inmediata.

Los cuatro puntos claves al que hace referencia el también médico indígena, son: la entrada a “Los tres caños”, “Boca grande”, salidas del río Araguao y Araguaíto hacia el Orinoco. Mientras los guardianes civiles hacen seguimiento comunicacional a los viajeros, los cuerpos de seguridad deben estar patrullando la zona de forma constante.

Esta forma de operar, según el activista político, tendría una gran ventaja para los viajeros en caso de accidentes, permitiendo detectar el hecho irregular en un tiempo relativamente corto para que sea auxiliado cuanto antes.

También se ha contemplado que los responsables civiles devengan un ingreso económico aportado por las alcaldías del municipio Tucupita, Antonio Díaz y otros organismos regionales y nacionales.

 

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