Mis críticas

Pompilio Monroy Perales

1: Soy el más constante crítico del Gobierno, por sus declaraciones, acciones y omisiones en tanto las considero falsas, llenas de errores inexcusables, e incluso delictivas. Critico a los funcionarios únicamente por la majestad del cargo, que se debe preservar. Los titulares provisionales que han incumplido o violado el ordenamiento jurídico deberán ser juzgados civil, administrativa y penalmente, según corresponda. Mis comentarios nunca han sido  cuestionados ni rebatidos por voceros oficiales ni oficiosos –adulantes- del régimen. Siempre  he manifestado mis argumentos de modo respetuoso y convincente.

2:   Los fundamentos de mis críticas provienen de su concepción masónica –ya explicada en escrito anterior- , y en la del socialismo mismo en su versión original que se resume en tesis-antítesis-síntesis, concebida ésta como superación o destrucción de lo criticado.

3:   Ambas concepciones coinciden en reconocer el carácter genéticamente destructivo de la crítica; ésa es su naturaleza bondadosa; en ello consiste la nobleza de sus funciones e intenciones. Basada en tales cimientos teóricos, la crítica tiene el propósito de despertar conciencias e iluminar caminos, des enajenar; su finalidad primaria es promover libertad de pensamiento y de expresión, para “superar” la opresión. Es lo que intento.

4:   Ejemplifico: cuando se critica un mal hábito, costumbre, vicio personalísimo o grupal, (ser irresponsable en el hogar, propinar maltratos a la familia, mentir, robar, ser ludópata, caer en el consumo, venta de drogas, etc.,) lo que se busca es que la persona criticada deje, abandone, suprima, elimine, destruya esa conducta, y la supere por otra que le permita una sana convivencia social, decente y honesta.

5:   Lo anterior es en el plano social; en lo político es igual: Cuando el socialismo critica al capitalismo lo que busca es superarlo, es decir, destruirlo, porque lo considera un régimen explotador de todo el mundo, opuesto, antagónico y contradictorio al comunismo.

6: La  promesa comunista consiste en la redención de los explotados y el establecimiento del paraíso terrenal, igualito o mejor al celestial, que será impuesto por la nomenklatura, incluso con las armas si fuese necesario. Esa es su promesa ideológica.

7: No olvidemos que la ideología descubre y revela, pero también cubre, encubre y distorsiona la realidad concreta.  Los ejemplos de la felicidad paradisíaca comunista están a la vista: Cuba, Rusia, China, Vietnam…, países cuyos habitantes viven contentos y satisfechos, desbordantes de felicidad. En ellos, la nomenklatura ha logrado su plusvalía ideológica.

8:    En Venezuela, todavía no estamos en comunismo pleno. De acuerdo con la teoría, el socialismo es una etapa de transición al comunismo. Como dijo Raúl: “son la misma vaina”. Como manifestó un viejo kamarada amigo: “el socialismo es la etapa suavesonga, el comunismo es la etapa duronga”.

9: Volviendo a mis críticas, la deducción es evidente: el gobierno debería agradecer las críticas opositoras que le hace mucha gente, y aprovecharlas de manera inteligente, puesto que con ellas se aportan soluciones realmente. Pero…los altos enchufados en puestos de comando y dirección, que toman decisiones, persisten en sus aberraciones cegados por el fanatismo, la ignorancia y la ambición.

10: Concluyo la justificación de mis críticas, confiado en la comprensión de lectores consecuentes que contribuyen  con su divulgación a lograr la “superación” del zoocialismo depredador y ramplón. Hasta próxima ocasión.

 

 

 

 

 

 

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