Padre Inocencio acompaña a waraos en refugio de Brasil.

UN COMUNICADO DE LA DIRECCION GENERAL DE LOS MISIONEROS DE LA CONSOLATA

Sumergida en una profunda crisis política, económica y social, Venezuela vive una situación dramática. La población sufre por la escasez de alimentos, medicina, transporte, alojamiento, trabajo, servicios de base tales que hospitales, escuelas, agua, electricidad, etc. Las condiciones de vida empeoran cada día poniendo en peligro muchas vidas. Según los observadores de los derechos humanos de las Naciones Unidas, los venezolanos “sufren multiplex violaciones de derechos humanos”. Se estima que más del 50% de la población vive en condiciones de extrema pobreza, hasta el punto de que al final del año pasado una familia de cinco personas, tendrían que haber ganado 98 salarios mínimos para comprar los productos de primera necesidad.  Esta situación de crisis ha causado enormes migraciones hacia los países vecinos, en particular a Colombia y al Brasil (Roraima).

También muchos indígenas Warao de Delta Amacuro se han visto obligados a dejar sus tierras para establecerse inicialmente en Pacaraima, una localidad fronteriza con el Brasil, para después dirigirse hacia algunas zonas de las grandes ciudades como Boa Vista y Manaus, donde actualmente acampan miles de ellos.  Para los misioneros de la Consolata en Venezuela, el futuro de estas comunidades indígenas es motivo de grande preocupación. De hecho, un gran número de los indígenas Warao que han inmigrado pertenecen a la comunidad donde trabajan nuestros misioneros.

Después de haber escuchado el testimonio de nuestros misioneros que trabajan en Venezuela y en Roraima, y que han visitado los asentamientos, la Asamblea postCapitular del Continente América, reunida en Bogotá, del 5 al 10 de marzo, aprobó la creación de un Equipo Misionero Itinerante para acompañar en modo particular los inmigrantes y refugiados venezolanos en Pacaraima y Boa Vista.   Inicialmente el Equipo estará compuesto por tres misioneros, uno de ellos trabajando con los waraoen Tucupita. El trabajo se hará en comunión con la Iglesia local, con otras congregaciones y organismos, tanto eclesiales como de otras índoles, que ya actúan en esa situación.

En el espíritu de Pascua, celebrando la Resurrección de Jesús, nuestros ojos se vuelven, una vez más, al dolor del pueblo venezolano. Su sufrimiento nos vuelve a mostrar la imagen del Siervo sufriente (Is 50, 4-10) que es la imagen del verdadero pueblo, auténtico, fiel y humilde… En la tradición cristiana, esta profecía nos reporta a Jesús como Aquél que vino a confortar las personas desfavorecidas. Es Él quien asume los sufrimientos del pueblo y tiene “los oídos

Atentos, como un buen discípulo”, para cumplir la voluntad de Dios.  Como discípulos del resucitado, y con la fuerza de nuestro carisma, estamos llamados a llevar consolación a los que sufren, caminar con los que emigran, compartir los sufrimientos de aquellos, que, como Jesús, también son crucificados y necesitan que les mostremos la luz de la Resurrección.   El “Equipo Misionero Itinerante” quiere ser signo de la Pascua del Señor en medio de los inmigrantes yrefugiados venezolanos, a través del testimonio de una presencia de consolación, compasión y esperanza.

La Dirección General de los misioneros de la Consolata:

P. Stefano Camerlengo

P. Bhola James Lengarin

P. Godfrey Portphal Alois Msumange

P. Jaime Carlos Patias

P. Antonio Rovelli

Bogotá, 27 marzo de 2018

 

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