Cuatro años de maltratos psicológicos casi terminan en suicidio, ese es el caso de María Teresa Guzmán que ha acudido en reiteradas oportunidades al Ministerio Publico en busca de apoyo oficial y ha visto como eluden su caso sin reparar en el profundo sufrimiento que la embarga.

La víctima ha denunciado a su agresor, que es su propio concubino, con quien mantiene relaciones maritales desde hace mas de cuatros años, y a quien acusa de agredirla con mayor fuerza y contundencia cada día que pasa, sin señales que evidencien rectificación alguna.

Según Guzmán, su actual concubino la ha ofendido en reiteradas ocasiones incluso delante de su hijo menor, que ha presenciado los bochornosos espectáculos. En medio de una crisis nerviosa con claras afecciones emocionales, Guzmán aseguró que no quiere seguir viviendo con su concubino.

Psicólogos y sexólogos ya habrían tomado parte en la situación para conocer el estado emocional y la integridad física, sexual y psicológica de la agraviada, determinando que las complejas circunstancias han agravado la estabilidad mental de la señora Guzmán.

Según Luzmila Gil, quien asiste y acompaña a María Teresa Guzmán, ésta ya ha intentado suicidarse, situación que evidencia una clara inestabilidad emocional exigiendo una rápida intervención por parte del estado.

Ahora el esposo quiere vender una casa que es de su mujer

En medio de las difíciles circunstancias el esposo de María Teresa Guzmán ya tendría todo listo para proceder con la venta de la casa que todavía comparten.

Según una fuente muy cercana a la víctima el inmueble es propiedad de la mujer y cuenta con soportes de documentación legal, éste último dato no ha sido confirmado. De ser cierto el concubino no tiene por qué tomar decisiones al respecto y menos aun  decidir su venta.

Según María Teresa Guzmán su agresor le dijo “prepárate, porque ya conseguí un comprador”, y lógicamente ésta se opone a la venta con suficientes razones como son poseer documentos de propiedad, tener un menor bajo su cargo, y como dueña decidir qué hacer con su casa. El hombre resultó ser un “pega mujeres” y “vende casa ajena”.

¿Qué le pasa al Ministerio Público?

María Teresa Guzmán ha acudido al MP en busca de ayuda y se la han negado, increíblemente el MP ha sugerido la venta de su casa al sostener que “con una relación así no se puede vivir”, éste alegato del MP está muy lejos de la realidad de este complejo caso y nos advierte lo distante que esta de proceder con una orden de alejamiento o medida de protección a la víctima, como lo determina la ley ante situaciones de violencia de género.

Según la ley, la medida de protección pretende que a través de un rápido y sencillo procedimiento judicial, las victimas puedan recibir una medida de protección que comprende medidas civiles (atribución de uso y disfrute de la vivienda,  régimen de custodia, medidas de protección al menor para evitar perjuicio o peligro);  penales (privativa de libertad, orden de alejamiento, prohibición de comunicación, prohibición de volver al lugar del delito o residencia de la familia, asistencias y protección social).

 

 

 

 

 

 

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