Sergio del Jesús Prada Gascón (32) y un aliado de nombre Rubén Islam Mata Soto (20), perdieron la vida en horas de la tarde de este jueves en el centro de resguardo y retención Guasina en Tucupita.

Años atrás protagonizó uno de los hechos de sangre que mayor conmoción generó en la crónica roja del estado Delta Amacuro. El homicidio por motivos fútiles e innobles de un joven profesional, que lo tropezó sin querer en una noche de fiesta y pago caro el descuido.

Muere a tiros Julio Daniel Gómez Jiménez   

El Ing. Julio Daniel Gómez Jiménez, falleció en una tasca situada en “Pueblo Loco” o Barrio Obrero, conocida popularmente con la “Tasca de Adolfo”, una triste madrugada de junio de 2015; seis meses después, el 12 de enero de 2016, luego de una intensa persecución fue aprehendido el presunto homicida.

Ese día respiró el Cicpc, al órgano de investigación le habían impuesto la ardua tarea de ubicarlo pronto, viéndose fustigado por la opinión pública y los medios de comunicación, que veían pasar el tiempo sin que atraparan al responsable.

Hasta que una inesperada mañana lo detuvieron en el sector El Morichal del municipio Tucupita, cerca de el Muro, en una invasión constituida por viviendas precarias.

Según el comisario Francisco Hércules, se trataba de un sujeto muy astuto que pasaba parte del día internado en la zona boscosa aledaña al Muro.

La conversión de “Nené Sergio”

La conversión de Sergio fue impresionante, en la cárcel de Puente Ayala se hizo Pastor y obtuvo un beneficio otorgado por la propia ministra de Asuntos Penitenciarios, retornándolo a Guasina.

Posteriormente, se le vinculo al grupo que lideraba el reten de Guasina, conocido con el nombre de “el carro”, bajo el mando de el “Buho”.

Con el tiempo, se le vio asumir una actitud madura y responsable, y sin dejar de profesar el cristianismo, fue rehaciendo el hogar que había descuidado.

Cae a tiros en Guasina

En esta oportunidad, al parecer en un intento de retomar el control de la instalación penitenciaria, cayó a manos de “luceros” del actual Pran.

El nuevo grupo al mando no era de su agrado y trató de voltear “el carro”, intento que culminó con su muerte.

La vida de “Nené Sergio” estuvo llena de altibajos, acusado de participar en la comisión de un delito de homicidio calificado con apenas 20 años de edad, ingresó y salió de las cárceles pasando más tiempo de su vida adulta tras las rejas que en libertad.

Actualmente había constituido una hermosa familia, superó la treintena, profesaba el cristianismo y esperaba salir en libertad para enmendar definitivamente sus pasos.

Hubo apenas un obstáculo, su vieja costumbre de resolver las disputas a hierro, solo que esta vez le tocó perder. Para siempre.

Dios lo perdone y libre de pecados.

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