El empresario Jorge Salma afirma que necesitamos mayor numero de empresas

Por Jorge Salma

El Delta necesita con urgencia mayor cantidad de empresas, del tipo que sean: agrícolas, manufactureras, procesadoras de alimentos, turísticas, prestadoras de servicios, etc. Por fortuna, tenemos un potencial ilimitado para el desarrollo de cualquier actividad económica.

El sector publico agotó por completo su capacidad de generar y otorgar empleo, a duras penas consigue sostener la abultada nomina a su cargo, no le queda en el sentido literal del término “medio partido por la mitad” para invertir en obras civiles y en la mejora de los servicios públicos. La gobernabilidad termina reduciéndose al pago de la nómina.

En una economía sana el estado da empleo como mucho a un 15% de la masa laboral, mientras que la empresa privada brinda ocupación al restante 85%.

En Delta Amacuro, cuya población según el censo del 2011 no supera los 200.000 habitantes, aunque para este momento, 6 años después, debería exceder con creces los 200.000, sumando los 17.000 o 18.000 empleados de la gobernación, más los 6.000 de la alcaldías, los cerca de 2.000 en manos de los ministerios, el número indeterminado de personas en las misiones, los pensionados y algunos otros renglones que se me escapan, ¡la masa laboral que compone el sector publico posiblemente quintuplique la del sector privado!

En franca oposición a lo que determinan las prerrogativas sobre el tema e incluso la media actual en el hemisferio, nos vemos forzados a concluir que somos en esencia un estado improductivo y anquilosado, que vegeta a expensas del gobierno.

Hay otro detalle a tomar en cuenta, lo que antes era el mayor anhelo para un deltano, se tradujo en la actualidad en un insuficiente salvavidas, o en un bastón que a duras penas puede sostenernos, en pocas palabras, los sueldos ya no alcanzan para cubrir la cesta básica y las necesidades más elementales de la familia.

No tienen idea de la frustración que siento cuando a diario acuden personas a mi establecimiento comercial a solicitar ayudas económicas, porque en medio del desespero no saben que otras puertas tocar, y me veo imposibilitado de ayudarlas. Si fuesen muchas las empresas habría menos desempleo y la carga de las pocas que existen sería menor.

En la medida que vayamos dejando de lado los incontables prejuicios que se ciernen sobre el sector privado: oligarcas, burgueses, explotadores, apátridas, etc., y apostemos a su desarrollo, tendremos mayor número de empleos, mejor estatus social, nuevas y valiosas oportunidades para el impulso económico, espacios para el crecimiento personal, y una indiscutible calidad de vida para nosotros y nuestras familias.

No es difícil, está en proponérnoslo, y trazar los planes y metas que sean necesarios para alcanzar los fines establecidos. La dirigencia política tiene un importante papel que jugar, los primeros en abrir las puertas a la inversión privada y promover con honestidad y sinceridad los emprendimientos son los gobernadores y alcaldes, pero en el afán de sostener una ideología que mantiene una confusa relación con el sector empresarial, dan un paso adelante y dos atrás.

En nuestras manos está la posibilidad de cambiar la realidad que nos rodea, si no lo hacemos nosotros, tengan la certeza de que nadie vendrá a hacerlo por cuenta nuestra.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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