Niño warao toma “guarapo” de agua contaminada tomada directamente del río| radio Fe y Alegría.

La foto fue tomada en el año 2014 en Jojene, una comunidad indígena del municipio deltano, Antonio Díaz.  Esa población está a unas 5 horas vía fluvial desde el puerto de Volcán en Tucupita si se viaja en una embarcación que logre alcanzar los 60km/H.

La situación no ha cambiado para los originarios que han sido los más afectados por la situación país. Desde el año 2010 las condiciones de vida de los waraos del municipio Antonio Díaz comenzaron a empeorar. La carencia de los servicios básicos le pasó  factura a los más débiles: los niños.

De acuerdo con una consulta  realizada en varias comunidades de la parroquia Manuel Renaud en el año 2014 por el equipo educativo de radio Fe y Alegría, algunas madres waraos aseguraron haber perdido un  hijo antes de que los mismos cumplieran los cinco años.  De ocho comunidades abordadas, seis de cada diez mujeres informaron haber perdido a tres niños.

La mayoría de los infantes que fallecen no son registrados en los centros de salud, por lo que oficialmente nunca nacieron, ni murieron.  Esta situación ocurre porque los hospitales están alejados de las comunidades indígenas y no ofrecen un sistema de visitas ni de seguimiento.

En la parroquia Manuel Ranaud, por ejemplo, el centro asistencial está en Nabasanuka. Para lograr llegar hasta ese lugar se debe contar con una embarcación y un motor fuera de borda, más el  combustible. La  mayoría  de los aborígenes no cuentan con estas exigencias y mueren en el intento. Algunos logran navegar en curiara y a canalete, pero esto le toma más de tres horas.

Las cifras oficiales en los caños del Delta muestran un bajo índice de mortalidad infantil, pero tras bastidores existe otra realidad que podría empeorar conforme avance la crisis generalizada en Venezuela.

Las causas de la mortalidad infantil en las zonas indígenas del estado Delta Amacuro son varias, pero desde que su realidad comenzó a ventilarse a través de radio Fe y Alegría Noticias en Tucupita, han prevalecido las enfermedades gastrointestinales y la desnutrición.

Muy pocos asentamientos waraos tienen un sistema de tratamiento para el agua, por eso la consumen directamente del río. Milenariamente lo hicieron así, pero por la misma acción desproporcionada del hombre río arriba, arrastra sedimentos altamente tóxicos que está acabando con la vida de los habitantes del municipio Antonio Díaz.

Los mismos síntomas gastrointestinales crean nuevas consecuencia en los más pequeños: la desnutrición. Además del consumo de agua contaminada, la escasez de comida está haciendo enfermar a los pobladores de todo el municipio Antonio Díaz. Puede observarse a niños con pelo quebradizo, pieles con mucha flacidez y a punto de sonrisas “sádicas”.

Los Clap presentan más irregularidades en ese sector de Delta Amacuro por las mismas condiciones geográficas. La cantidad de alimento no es suficiente para cubrir toda la demanda, por eso los waraos han optado por migrar a las ciudades de Venezuela, donde su realidad no mejora en gran medida.

De momento deben resistir a la poca asistencia oficial en medio de una difícil situación venezolana.

Loading...