Niños comen “mangos tiernos” para no pasar hambre

La palabra “tierno” en Venezuela, y en el argot campesino, no refiere estrictamente a la ternura, sino a que todavía alguna fruta o vegetal  no está en su punto de maduración biológica ideal, como para ser consumida.

Diego y Daniel, dos niños deltanos que viven en El Morichal del sector Paloma, Tucupita,  tuvieron que comer  “mango tierno” la tarde del pasado miércoles, porque aseguraron que no tenían nada de comida. Sus padres son de bajos recursos.

Estos niños viven en una casa de láminas de zinc, denominada “barraca”. Sus padres son de bajos recursos. Juliana, madre de estos dos menores, apenas percibe un ingreso monetario por la alcaldía de Tucupita, sin embargo, su papá hace su mejor esfuerzo en los “conucos”. Ese día no tenían  nada de comida. Sus hijos tuvieron que comer “mangos tiernos”.

Los menores, de 7 y 9 años de edad, son estudiantes. Recurrieron al “mango  tierno” porque ellos aseguraron que tenían un día completo sin comer nada y su única opción fue la fruta aún no lista para ser consumida.

“No teníamos nada, por eso comimos mango tierno”, dijo Daniel de 9 años de edad.

Juliana percibe 1 millón 600 mil Bs quincenal, que solo le alcanza para una harina de maíz. Julio, quien es su esposo, se dedica a limpiar malezas en  “conucos”. Se gana 10  plátanos y 300 mil Bs, en efectivo por una jornada laboral, que para ese día no estuvieron disponibles.

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