No a las sanciones

Luis Eduardo Martínez Hidalgo

En septiembre de 1948, bajo el liderazgo de Kim Il-Sung, fue proclamada la República Popular Democrática de Corea, conocida hoy como Corea del Norte. Poco más de dos años después, en Diciembre de 1950, Estados Unidos impuso sanciones contra la novísima nación en procura de la caída del régimen de probada filiación comunista. Kim Il Sung gobernó hasta su muerte en 1994 y le sucedió su hijo Kim Jong-il quien se mantuvo en el poder hasta que falleció en el 2011 cuando fue reemplazado por su hijo Kim Jong-un, cabeza hasta la fecha de millones de coreanos. En Junio de 2019, Donald Trump extendió por enésima vez las sanciones contra Corea del Norte y en Enero del 2020 la Unión Europea ratificó las suyas.

En Enero de 1959, Fidel Castro llega a La Habana y la revolución se hace gobierno en Cuba. En octubre de 1960 tras derivar el régimen hacia el marxismo, Estados Unidos comienza a aplicar sanciones contra la isla que a partir de 1962 se hicieron muy duras convirtiéndose en un bloqueo casi total. Fidel timoneó la isla hasta el 2008 cuando lo sucedió su hermano Raúl, entregando este las riendas en el 2019 a un leal Miguel Díaz-Canel. A pesar de una tímida apertura durante la administración Obama, las sanciones contra Cuba se han mantenido en el tiempo, las más recientes decididas por Trump el pasado mes de Septiembre.

Casi inmediatamente después de la caída del Shah en 1979 y el inicio del régimen de los Ayatollah, de marcado carácter fundamentalista, Estados Unidos impuso sanciones a Irán que a partir del 2006 se hicieron multilaterales. El Ayatollah Ruhollah Jomeiní, líder supremo lo fue hasta su muerte en 1989 y Allí Jamenei, quien lo sucedió aún funge como tal. En Septiembre y en Octubre de 2020, Estados Unidos anunció su último paquete de sanciones económicas contra Irán.

70 años de sanciones de los Estados Unidos y otros países contra Corea del Norte, 60 años contra Cuba, poco más de 40 contra Irán: ¿han servido de algo en el propósito de forzar cambios en el modo de gobernar a estas naciones?

Pronto se cumplirán 15 años de las primeras sanciones estadounidenses contra Venezuela que, según informe especial publicado por Provea y calzado por Manuel Sutherland, entre leyes y órdenes ejecutivas llegan a veinte y una a lo que se suman las aprobadas por la Unión Europea y las particulares de los países del llamado Grupo de Lima. Con Trump se intensificaron prohibiéndose negociar o reestructurar bonos de PDVSA y de la República así como todo tipo de transacciones relacionadas con el uso de cualquier moneda digital o criptoactivo emitido por el gobierno venezolano, comprar o negociar cualquier deuda o colateral cuya propiedad del gobierno venezolano o PDVSA exceda el 50 % con lo que impide renegociar la reestructuración de deuda, bloqueando cualquier tipo de operación relativa a transacciones de oro y posteriormente igual con el petróleo y luego con el BCV y Minerven.

Más recientemente negando el FMI acceso a 400 millones de dólares que en derechos especiales de giro, tiene la república bajo resguardo del multilateral mientras que activos venezolanos como CITGO y Monómeros así como 1200 millones de dólares en oro que el estado tiene depositados en el Banco de Inglaterra han sido confiscados. Sutherland señala: “debido a las sanciones de los últimos meses relativas a PDVSA, el gobierno también tiene bloqueados alrededor de 6.500 millones de dólares en créditos comerciales relativos a acuerdos de cooperación energética, que podrían comercializarse a un valor estimado de 3.400 millones de dólares, lo que le podría dar un importante efectivo para realizar importaciones esenciales” para agregar que “Las sanciones tienen la dificultad adicional que fungen como elemento de fuerte disuasión para que socios de otros países retiren corresponsalías de pagos, cartas crédito u otros instrumentos de índole financiero.

Italbank, un pequeño banco creado en Puerto Rico que hacía de intermediario de pagos para el BCV, retiró este servicio por temor a ser políticamente vinculado con el gobierno de Venezuela, en calidad de colaborador. El sobre cumplimiento de las sanciones es muy severo por el miedo que existe de ser castigado por los Estados Unidos”.

Repregunto: ¿Han servido de algo las sanciones en el propósito de forzar cambios en el modo de gobernar a Venezuela?

Francisco Rodríguez, CEO de Torino Capital, escribió en 2018: “Una amplia investigación académica ha demostrado que las sanciones económicas rara vez son efectivas. Cuando trabajan, es porque ofrecen incentivos al régimen sancionador junto con una salida al alterar la conducta que llevó a la imposición de sanciones (como el retroceso del programa nuclear de Irán a cambio del acceso al comercio internacional). En contraste, las sanciones contra Venezuela han llevado al régimen a un rincón, incrementando los costos que el gobierno enfrentaría al abandonar el poder y elevando los incentivos para que Maduro se desentienda.”

Las sanciones, a que dudar, además de amorales, ruinosas para el aparato productivo y empobrecedor de la gran mayoría de los venezolanos, se han demostrado suficientemente incapaces de forzar salida para la recurrente crisis que padecemos y por el contrario la han agravado en mucho. Con un cambio de timonel en la Casa Blanca llega el momento en que más allá del oficialismo, la Venezuela que trabaja y sufre las consecuencias se empeñe en exigir el cese de las sanciones y que nos dejen decidir por nosotros mismos el mañana que merecemos.

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