Dr. Abraham Gómez | archivo.

Dr. Abraham Gómez R.

Miembro de la Academia Venezolana de la Lengua

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 Vivir dentro de un mango y bañarse con una lágrima, tal parece que había sido el destino que la satrapía saliente ideó y diseñó para nuestro país, sin diferenciaciones de ninguna naturaleza. Con los resultados y consecuencias ya conocidos.

Poco o nada les importa las recurrentes penurias y calamidades que atraviesan todos nuestros compatriotas para subsistir. Las descripciones de las necesidades rompen el alma. El hambre ha hecho estragos en las personas del sector más pobre de la población venezolana. Aunque la necesidad ha comenzado a devorar al miedo. Esperanzas ciertas.

Hacemos la debida advertencia que los sufrimientos no son para todos. Hay detestables excepciones, suficientemente aborrecidas. Veamos, a manera de ligero ejemplo: enchufados al régimen de todo pelaje, ministros y alabarderos, saqueadores del erario nacional a través de empresas fantasmas, asesores internacionales, que no son otra cosa más que vividores que llevan bastantes años disfrutando de las canonjías oficiales, gobernadores y alcaldes ineptos con sus séquitos de aduladores; agréguese a esa lista militares inescrupulosos, con sus respectivas familias, supuestos médicos y entrenadores cubanos que gozan de tratos preferenciales.  Un largo etcétera que se pierde de vista.

Hagamos memoria del siguiente referente sociohistórico: el pueblo ucraniano, que luchó también para alcanzar un sistema democrático y de libertades, padeció los rigores del comunismo ruso, bajo el designio del desquiciado Stalin, entre los años 1932 y 1933.

Holodomor ha sido el acertado vocablo con el cual Ucrania y el mundo entero conmemoran ese tramo ominoso, que avergüenza a la humanidad.

Holodomor traduce, entre otras acepciones, “matar de hambre”, precisamente a un conglomerado que únicamente hacía resistencia pacífica a la abominación comunista de pretender colectivizar sus tierras y cosechas en provecho del centralismo soviético.

Constituye, con certeza y verdad, una narrativa inimaginable hasta dónde son capaces de llegar los detentadores del  régimen comunista para  infligir dolor a una ser humano, y causar más de diez millones de muertes, a consecuencia directa de la hambruna; según documentos desclasificados, luego de desintegrase la URSS.

 

Hay innegables vínculos históricos y políticos concordantes entre los acontecimientos sufridos por los ucranianos a comienzos del siglo XX, y los sufrimientos por hambre que, en la presente hora aciaga, se han desatado como maniobras de similar exterminio, en Venezuela.

No cabe otra explicación, aceptablemente lógica, que no sea una estrategia intencional, de quienes se autocalifican de comunistas, el hecho de provocar y ejecutar con saña, en nuestro país, una tragedia de tamañas dimensiones.

La Comunidad Internacional ha comenzado a mirar y pronunciarse, favorablemente, para la inmediata restauración del orden democrático y de libertades en Venezuela.

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