Foto de archivo web

Por Dámaso Pérez.

Por lo general las bolas son redondas. Deben ser redondas. A excepción de la bola que yo, en lo personal, mejor manipulo,  disfruto y plácidamente saboreo ya por las mañanas, al atardecer o por las noches  cuando sus  divinos efectos me permiten dormir plácidamente. Piel canela y, en general, lisa y sedosa le encanta y disfruta el agua tibia  en medio de la que se disuelve dichosa y complacida. Suele manifestarlo lanzando al aire su inconfundible aroma como exclamando: ¡Estoy lista para lo que quieras hacer conmigo..!

Por supuesto, con cierto tino y acto casi reverencial relleno la taza de porcelana preferida para tan especial efecto y afecto.  Entonces,sorbo a sorbo hago lo que más le agrada: Envolverse en mi paladar ya acostumbrado a su singular y tibia caricia. Desde entonces ya no somos ella y yo separados. Somos los dos una misma y sola cosa: Ella y Yo, yo y ella envueltos en la sublime magia de la entrega total ¡Total!

Es una larga e interesante historia que comenzó  tiempo ah. Fue cuando un señor de tez curtida y recias manos tomó una pequeña semilla un tanto ahusada y regordeta, la introdujo en un pequeño envase a propósito y esperó, pacientemente que germinara, creciera hasta el momento del trasplante junto a otros congéneres y alineados a cierta distancia uno al lados de otro, aprovechaban la sombras de la arboledas bajo cuyas ramas se protegían de los fuertes rayos del Sol, por cuanto los mismos suelen maltratar sus natural delicadeza. Años después brotarían los frutos que tratados con sumo cuidado, extraídos de la capsula maternal fermentados en tiempo preciso y deshidratados, ahora si, bajo el calor del Astro Rey, pasarían al gran y especial acto del tueste, descascarillado y la molienda. Terminarán seguidamente en  una masa aceitosa  sedosa y de especial aroma.

Manos expertas tomarán la cantidad necesaria y con singular destreza irían formando una casi esférica Bola de Cacao.

Cada quien con su gusto o preferencia. Yo prefiero degustar un buen chocolate a partir de la gustosa y artesanal y criollísima bola. Mis razones tengo. Sobre todo después de haber leído sobre los resultados de enjundiosas investigaciones  concluyentes  de cómo quien consume una taza de este cacao echo bola a la semana, aparte del beneficio de ingerir numerosos nutrientes y vitaminas, estará evitando un posible ACV, la dañina acumulación de colesterol del maloso, aparte de mejoras de la concentración y la memoria, entre otros numerosos beneficios.  Y “Bueno, pa` que más” como diría un guasón de los que nunca faltan cuando una esta tratando un tema tan serio como este.  Pero…!Bueno, cada quien es como es y punto!

Así, que no hay caso.  Bola es bola. Venga de Río Caribe, Carúpano, Güiria o Tucupita, yo no cambio mis bolas por nada de nada de este sabroso Mundo. Que va oh…Que va.

 

Loading...
Compartir