“Las autoridades trinitarias accedieron a darnos el permiso de navegar, solamente tenemos que sacar una visa que nos están exigiendo, pero, ese no es problema, el problema es que ahorita las autoridades venezolanas no nos quieren dar el zarpe para poder buscar a nuestros pasajeros que están en Trinidad”, de esa forma comenzó una breve conversación con el empresario naviero deltano, Orángel Lacourt, propietario del Ángel del Orinoco.

Un problema que parecía resuelto con el cambio de reglas del gobierno de la vecina nación, que instituyó recientemente la prescripción legal de contar con una visa para ingresar a la isla, y que se ve ahora agravado por las trabas impuestas en Venezuela.

“Se van a quedar ilegales, que es lo que nos preocupa a nosotros como empresa, porque al ser personas que llevamos, queremos traerlas y ellos quieren venirse, y no hay posibilidad que nos den permiso para buscarlas, nos niegan el zarpe. Nosotros lo que le pedimos a las autoridades encarecidamente es que nos dejen viajar, aunque sea sin pasajeros para traernos a los venezolanos que pudieran exceder su tiempo legal de estadía, ese es nuestro compromiso, porque nosotros fuimos quienes los llevamos”, expresó.

Según el empresario, “hasta ahora no nos han dado ningún tipo de información y no podemos salir, esa situación nos mantiene en zozobra, imagínense entonces la inquietud de las personas que desean y deben por muchas razones regresar”.

Para finalizar, Lacourt reafirmó contra viento y marea su fe en el destino promisorio de Venezuela, “creemos todavía en el país, y queremos seguir trabajando. Lo único que le pedimos a las autoridades es que nos dejen trabajar, mientras más podamos trabajar mantendremos nuestra empresa y le prestaremos un beneficio tanto a la comunidad del Delta, como a la de cualquier otra región del país”.

 

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