Vecinos de la comunidad de El Torno, Tucupita, manifestaron a este medio que, cuatro meses atrás, un indigente con problemas mentales se adentró en el paraje donde fue encontrada la osamenta humana.

Sin tener idea de quién pudiera tratarse, afirman haber emprendido una intensa búsqueda al no verlo regresar de la zona selvática.

La incursión de más de 20 personas por espacio de horas, sin resultado alguno, los hizo regresarse frustrados.

El caso pasó al olvido hasta que fueron descubiertos los huesos, enlazando una circunstancia con la otra.

Otro factor que apunta a que pudiera tratarse de la misma persona, es que, las desapariciones reportadas en Tucupita, no se corresponden con el tiempo de presencia en el lugar que se atribuye a los restos encontrados.

Es factible que una herida hubiera acelerado la pérdida de materia por acción de los animales que merodean la zona, dejando únicamente las partes óseas, algo que pudo ocurrir en el periodo antes señalado.

Tampoco apoya la tesis de que pudiera tratarse de los casos que impactaron al Delta, que el indigente ingresara al monte por sus propios medios y no saliera más.

Personas consultadas expresaron que se habló de la desaparición fortuita de un hombre con problemas mentales, que vendría siendo familiar de un conocido medico tucupitense, sin que pudiera corroborarse que fue la persona que se internó en la finca de El Torno.

Un elemento a considerar, es que la ‘montaña de El Torno’, como también le llaman los residentes próximos, ha sido por mucho tiempo espacio de liberación de cuerpos de personas asesinadas.

El Cicpc no se ha pronunciado oficialmente, toda vez que espera por los exámenes científicos que le están siendo practicados a los restos humanos.

La investigación ha sido seguida con mucha atención por el colectivo deltano, esperando que pronto se aclare el misterio.

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