Óscar Cedeño lleva al Delta en su retina, en la lente óptica que siempre lo acompaña y en sus entrañas.

Al igual que Gabriel García Márquez (+), tiene su Macondo, y en las graficas se nos antoja que el de Óscar es tanto o más mágico que aquel.

Cada vez que podemos nos damos un paseo por su galería virtual y sin pedirle permiso, cual vulgares hurones, hurtamos fotos de su colección.

Benditas las redes sociales, que nos han permitido disfrutar universalmente de su trabajo, y bendito Óscar que ha hecho de la tierra y cuna del Warao, fuente primordial de inspiración.

El siguiente trabajo no tiene desperdicio, son imágenes robadas a la musa griega Clío, protectora de la Historia y las Bellas Artes, que aposentada en nubes de algodón miraba al Delta, y nuestro reportero-artista gráfico sustrajo de su encantamiento.

Eso para no decir que la iluminación de Óscar, es la de Clío -hija de Zeus, Dios del cielo y el rayo-, deidad que desde hace mucho alimenta su ingenio.

 

 

Loading...