Un oscuro temor recorre las venas de los pacientes de diálisis del centro nefrológico Dr. Simplicio Hernández, ante la perspectiva de que las máquinas puedan ser trasladadas fuera del Tucupita.  

En contacto telefónico, nos informaron que la medida de “sacarlas” para supuestamente repararlas, puede encubrir la intención de llevárselas definitivamente.

“Sucedió en Barrancas y de seguro pasará aquí, una vez que se las llevan nunca las regresan”, expresó uno de los enfermos renales.

Los propios dolientes y sus familiares han estado buscado la forma de que el problema sea resuelto en forma directa, mediante la autogestión, en vista de la tardanza en reparar los equipos.

El problema parece radicar en el monto de la reparación, que ronda los 15 millones de bolívares. Cantidad difícil de alcanzar.

Del problema esta enterado el ministro de salud, quien tiene en sus manos el presupuesto entregado por la gobernación deltana, al que según se pudo conocer, ya le habría dado curso.

Los afectados piensan que habría formas directas y expeditas de resolver el problema saltándose las trabas burocráticas habituales, por lo que han decidido elevar su voz de protesta en espera de se agilicen los trámites.

Al menos cuatro pacientes han fallecido desde que se produjo la avería, y las dificultades implícitas en el viaje hasta Monagas, donde son dializados, hacen temer que pueda fallecer alguien más.

Hasta el momento no ha habido ningún pronunciamiento oficial sobre el tema.

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