Foto: archivo.

Los pacientes, o sus familiares, recurren a los centros médicos privados ante las carencias generalizadas en los hospitales públicos del estado Delta Amacuro. Por medio de un pago, intentan burlar la crisis, sin embargo, se topan con una realidad que también les decepcionan.

Carlys Blanco tiene cuatro meses de embarazo, vive en San Rafael de Tucupita; una localidad que está al norte de la capital deltana. Desde hace dos semanas había intentado “ponerse en control” (seguimiento médico prenatal, en Venezuela) en el materno de la pequeña ciudad, pero no pudo lograrlo.

Unas 30 embarazadas competían por ser las primeras en ser atendidas  en el materno, a diario. Todas ya habían debido arribar muy temprano en la mañana para intentar ser vistas por un médico, pero ser las primeras no representa una seguridad  de ser consultada, porque los galenos de guardia no acuden a sus labores. Las razones de sus temporales ausencias se desconocen.

Carlys había intentado madrugar más, pero finalmente decidió no arriesgarse. Se trata de su primer embarazo, por lo que, junto a su novio, pudieron pagar una consulta privada.

Pero la realidad no sería distinta. Unas 15 mujeres en estado de gestación abarrotaban  un pequeño espacio físico, donde funciona un consultorio médico privado. Ese día no logró ser vista por el especialista.

Pero ya habían  pagado la cita por transferencia electrónica a 85 mil Bs, por lo que ahora debían seguir madrugando para insistir en ser los primeros. Lo  intentaron por dos días consecutivos, hasta que finalmente, “a la tercera fue la vencida”.

Si bien, en el materno de Tucupita había demorado unas dos semanas intentando ser atendida, Carlys lo logró pagando la consulta más barata de la ciudad; de allí la gran demanda de mujeres embarazadas.

La consulta médica más barata- para cualquier tipo de dolencias, independientemente de la persona- tiene un precio de 85 mil Bs, pero otras arriban a los 120 y 150 mil Bs.

Pero otros pacientes ya han revelado a tanetanae.com  sus cuestionadas experiencias cuando acuden a clínicas privadas, donde supuestamente han sido maltratados por lo médicos de guardia, sobre todo con indígenas waraos docentes, que poseen seguros médicos y van a estos centros con la esperanza de burlar las carencias de los centros asistenciales públicos.

 

 

Loading...
Compartir