Foto: archivo.

Algunas familias han tenido que viajar a otros estados de Venezuela para adquirir una urna barata y así darle cristiana sepultura a algún ser querido. En Delta Amacuro no hay ataúdes de bajos precios, a menos de que se fabriquen a un costo de “desecho”, informan.

Aunque la preocupación es de toda la familia cuando un allegado fallece, una gran cantidad de personas evitan pagar los servicios funerarios para así estirar el dinero que reciben de  un salario básico. Poder tener acceso a un ataúd es casi imposible, se debe tener mucho dinero, o contar con la ayuda gubernamental.

Un trabajador de la alcaldía de Tucupita recientemente afirmó que echaría atrás la cuota funeraria, porque aseguró le quitan un porcentaje de dinero a su ya devaluado salario.

“Uno que cobra poquito, entonces nos obligan a pagar eso (servicios funerarios)”, dijo.

Los indígenas waraos es el estrato social que más resulta afectado por los altos costos de la urna. Sus sufrimientos recrudecen cuando alguien muere en la ciudad. Es cuando acuden a los entes estatales, a cualquier hora del día, bajo la lluvia o el sol, sin lograr dominar un idioma español y sin poder establecer contacto inmediato con las autoridades oficiales, porque no tienen teléfonos inteligentes.

Cuando finalmente son atendidos, entonces ahora deberán rogar por la existencia de urnas, aunque generalmente a los indígenas suelen fabricarles ataúdes  desechables, rápido,  “listo para el hueco”, lamenta un indígena que habla a medias el español.

Loading...
Compartir