Se acabaron los panes campesinos y canilla en las panaderías deltanas, dos versiones que tenían una demanda considerable, y ante los pocos insumos, su producción ha ido en descenso hasta desaparecer.

Sin embargo, una versión menos popular, pero más costosa e igual en volumen, invade los mostradores: el pan de mantequilla.

Tiene una presentación grasosa, similar al pan campesino, y para algunos consumidores, es una estafa, porque el sabor a mantequilla no se degusta, y solo se ve en el exterior una capa mínima.

Con el mismo volumen y características generales, el pan de mantequilla es mostrado por cantidades suficientes en las panaderías.

Se exhiben en 150 BsS, y en el pasado, el pan campesino, con un tamaño ligeramente más grande, era expendido entre 80 y 100 BsS, hasta el momento de su desaparición.

Usuarios creen que se trata de un artilugio de los panaderos para ganar más, con una masa que es similar en volumen, a la cantidad usada para producir un pan canilla.

Según los consumidores, la única diferencia notable entre el pan campesino y en el pan de mantequilla, es el brillo que ejerce la mantequilla al embadurnar el producto, porque hasta en el sabor, la diferencia es inexistente.

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