Parte del centro de Tucupita. Panorámica / Tanetanae.com.

La coyuntura generalizada de Venezuela obliga a los docentes deltanos a remendar sus viejas prendas de vestir y calzados, porque los bajos salarios que perciben les impiden comprarse unas nuevas.

Desde que Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, anunció el retorno de las clases en el país bajo la modalidad de teleclases, en línea y semipresenciales “para las dudas”,  los educadores  han insistido en no estar en condiciones para reiniciar. Un dólar cada 15 días no es suficiente para tener acceso a la alimentación, por lo que menos prioritario ha sido la ropa.

Un docente universitario abordado en Tucupita, reveló que tiene cuatro años cuidando y remendando sus prendas de vestir y calzados, que están deterioradas. El salario mínimo que percibe actualmente, apenas le alcanza para “mantenerse”.

De acuerdo con el abordado, la crisis de Venezuela lo ha llevado a teñir sus ropas y coser sus zapatos en su propia casa, porque con su quincena no logra enviar los calzados a un taller.

“Entonces, bueno, estamos vistiendo con la misma ropita vieja que tenemos”, afirmó.

Aun cuando él y su esposa, quien también es docente, reciben un salario mínimo de 600 mil Bs en cada quincena, esta cantidad solo alcanza para “malcomer”, pero por lo menos llevarse algo al estómago, lamenta.

“Tenemos como tres o cuatro años cuidando lo que tenemos”, manifestó.

En medio de esta coyuntura, el afectado resaltó la humildad de los docentes deltanos, porque afirma que con “lo poco” que perciben, intentan sobrellevar la situación.

“Con lo que percibimos es que nos defendemos en la vida”, lamentó.

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