Varias familias tomaron este miércoles el surtidor de combustible de Volcán en el municipio Tucupita para reclamar las promesas de la gobernadora Lizeta Hernández y rechazar la supuesta actitud hostil que mantiene la Milicia Bolivariana contra algunos viajeros.

La mandataria regional habría prometido la venta de comida cada 15 días a las familias de La Playita, que en su mayoría viven en extrema pobreza, pero ha pasado más de un mes y no se ha concretado el expendio.

La obligación de comprar varias cajas de aceite para ligar la gasolina por parte de la Milicia, se ha convertido en un problema para los indígenas con poco dinero. Un solo pote de lubricante tiene un importe de 3.500 Bs;  si se adquiere tres tambores de gasolina deberá usarse al menos 15 potes, reclamó uno de los promotores de la manifestación, Kaisedo González.

Otra de las promesas hechas a los waraos de La playita es la construcción  de casas. La responsable de este proyecto sería una funcionaria de nombre Marbelis Medina. Según los habitantes del puerto de volcán el contrato lleva dos años paralizado.

La molestia de los ciudadanos ya había sido advertida por el activista warao, Jesús Jiménez al considerar que la gobernadora Hernández debió planificar un abordaje integral en ese sector del municipio Tucupita.

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