César Pérez Marcano no se resigna a que lo consideren un jarrón chino.

Una figura decorativa que recuerda los tiempos románticos de los inicios de la Revolución.

Un medallón al uso, al que conviene mencionar en virtud de su primogenitura sobre la piedra inaugural del Socialismo del siglo XXI, la Constituyente.

Tampoco se resigna a que lo consideren un diestro espadachín, que debe permanecer en primera línea de combate poniendo el pecho por la causa, sin tener acceso a la placida cima desde donde observan con binoculares, sin sudar una sola gota los generales. Cesar quiere y puede ser uno de ellos.

Cansado de florituras, desea ser útil al proceso.

Es curioso, sin embargo, que habiendo cada menos defensores del chavismo, al nativo de Orocoima que lo quiere defender a capa y espada, se lo impidan.

Difícil de explicar. Tan lejos y tan cerca a la vez del círculo de los escogidos; es como la polilla que se acerca a la bombilla, sin poder entrar.

César Pérez Marcano no se resigna, ni se resignará.

Loading...