Pedro CAsaldáliga: poeta, misionero, obispo de la Amazonía y compañero nuestro

Por Gustavo Delgado

El 8 de  agosto murió  el obispo Pedro CAsaldáliga en  Brasil. Nacido en España, a los 40 años asume iniciar una misión en el corazón de la Amazonía brasileña, en el  pequeño poblado San Felix de (río)  Araguaia.  Al cumplirse un mes de su partida a la Casa del Padre y Madre de la Vida, ¿Por qué nos interesa recordarlo hoy en nuestro  Delta del Orinoco?

Porque a sus 92 años perteneció a una  generación eclesial de oro, la generación de misioneros, laicos y laicas, sacerdotes y  obispos  que llevaron la renovación del  Concilio Vaticano II hasta los rincones más olvidados de América Latina,  la generación  del  Padre Julio, Padre Damián, Fray Vicente, Fray José Manuel, el laico austríaco  Raimundo, el Hermano Francisco López,… por sólo nombrar a los más conocidos que van falleciendo, acompañados por  testimonios hermosos de laicos y laicas comprometidas.

Porque esta Generación brilló por su  entrega, llena de sacrificios y soledades. Generación-Antorcha  que iluminó tantas tinieblas que rondaron nuestra América en las oscuras décadas de los años 60, 70 y 80.  Fue la generación que se desgastó arriesgando su vida  siendo punta de lanza. Ahora los vemos morir pero con la mano levantada. Esperan de cada uno de nostros quién les tomará el relevo.

Si ellos fueron la generación que asumió  la renovación de la iglesia latinoamericana, reafirmadas  con las conferencias episcopales de Medellín,  Puebla y siguientes, llevándola a cada rincón  de nuestra olvidada América… nosotros  somos la generación del Sínodo especial para la Amazonía, un nuevo aire de renovación que,  como el efecto mariposa, se sentirá en toda la iglesia Católica. Nos toca tomar el testigo de estos titanes y recorrer el camino de testimonio que nos pide nuestra Venezuela y nuestro Delta  actual,  con los peligros e incertidumbre de la  pandemia, con este mundo tan cambiante y continuamente retador.

“Por lo tanto, nosotros, rodeados de una nube tan densa de testigos, desprendámonos de cualquier carga y del pecado que nos acorrala; corramos con constancia la carrera que nos espera, 2 fijos los ojos en el que inició y consumó la fe, en Jesús. El cual, por la dicha que le esperaba, sufrió la cruz, despreció la humillación y se ha sentado a la derecha del trono de Dios.   3 Piensen en aquel que soportó tal oposición por parte de los pecadores, y no se desalentarán. 4 Todavía no han tenido que resistir hasta derramar la sangre en su lucha contra el pecado” (Carta de Pablo a los Hebreos, Cap. 12, 1-4)

PIENSA TAMBIÉN CON LOS PIES

 

Piensa también
con los pies
sobre el camino
cansado
por tantos pies caminantes.

Piensa también, sobre todo,
con el corazón
abierto
a todos los corazones
que laten igual que el tuyo,
como hermanos,
peregrinos,
heridos también de vida,
heridos quizá de muerte.

Piensa vital, conviviente
conflictivamente hermano,
tiernamente compañero.

Pedro Casaldáliga

 

Pedro CAsaldáliga, que tu ejemplo y testimonio nos animen a seguir con constancia en la carrera  que  ya estamos  corriendo  e intercede por nosotros ante el Padre y Madre de la Vida. Amén.

 

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