Materno de Tucupita | Tanetanae.com.

Ángel Malavé, es padre de tres niños. El 26 de febrero perdió a una bebé que nació de forma prematura con apenas 7 meses, porque la  madre de la recién nacida presentó preeclampsia, lo que obligó a los médicos a extraer a la niña y dejarla en un retén por un tiempo no acorde, porque el materno infantil Dr. Oswaldo Brito de Tucupita carece de servicios especializados para este tipo de casos.

Un médico sugirió que la menor permaneciera en el mencionado centro de salud hasta el octavo mes para que la infante pudiera sobrevivir, sin embargo, solo estuvo una semana.

El nacimiento de una niña en igual condición, obligó a los médicos a priorizar a la neonata y dar de alta, con apenas una semana en el retén, a la hija de Málavé,  quien de por sí ya había presentado dificultad respiratoria desde el mismo momento de su alta médica.

La familia de Ángel esta residenciada en el sector El Cafetal de la capital deltana, y la quema de basura, empeoró la condición de salud de la infante.

El 18 de febrero tuvieron que volver al materno infantil de Tucupita, donde estuvieron cuatro días. Posteriormente¨, la ahora  fallecida fue trasladada hasta el hospital Manuel Núñez Tovar de Maturín, estado Monagas.

“Tuve que buscar la ambulancia”.

Ángel Malavé esperó dos días en el complejo hospitalario  “Dr. Luis Razetti” de Tucupita, mientras esa institución sanitaria gestionaba una ambulancia, porque no cuenta con una propia.

Protección Civil y el cuerpo de Bomberos de la entidad, tampoco cuentan con este tipo de transporte en estados óptimos.

¡Tienes que esperar tu turno!, le gritó un médico a Malavé cuando, desesperado, acudió en busca de ayuda.

Al verse obligado a buscar una ambulancia, salió y recorrió algunas instituciones. Por fin Protección Civil dispuso de una unidad que permitió el traslado. Tuve que salir a buscar la ambulancia, y gracias a Dios, conseguí en PC, relató.

Maturín: perdí a mi hija,  chamo.

“Cuatro días me bastaron para darme cuenta que ahí no hay enfermeros suficiente, hay médicos, sí, pero enfermeros no hay. Y te lo digo porque lo viví”.

“Perdí a mi hija, chamo, porque no la atendieron, estuvimos cuatro días esperando por un retén, mientras tanto estábamos en una sala”.

Antibióticos: la vida se va por un fármaco que no llega a tiempo.

Un pediatra del hospital Manuel Núñez Tovar de Maturín, recetó un antibiótico que debía ser administrado en tres dosis.

El hospital no contaba con esta medicina. En una farmacia cercana tenía un coste de 28 mil bolívares. Ángel Malavé acudió a un departamento del centro médico y allí le dijeron que esperara.  Él aguardó durante dos días, y al tercer día, apenas suministraron la primera dosis, sin la seguridad de la segunda ni de la tercera.

Finalmente las dosis restantes nunca llegaron.  La niña sucumbió ante un paro respiratorio. ¡Perdí a mi hija, chamo, y la enterré el 28 de febrero!

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