En perfecto idioma warao, Úrsula ralató: “tengo seis años trabajando aquí, no tengo sueldo ni pensión, ya mis hermanos y mis padres murieron, pero tengo únicamente un hermano que me queda.

Úrsula Medina Torres, es una mujer de 60 años que sobrevive vendiendo pepitos, galletas y cigarrillos en la plaza Bolívar de Tucupita, es procedente de la comunidad Juanakasi en el municipio Antonio Díaz, a varias horas de la capital deltana, donde solo es posible llegar por vía fluvial.

Todos los días debe pararse muy temprano y caminar varias cuadras hasta llegar a la plaza Bolívar y sentarse en uno de los banquitos dispuestos en el lugar, y aguardar por algún comprador de sus productos.

En perfecto idioma warao, Úrsula ralató:  “tengo seis años trabajando aquí, no tengo sueldo ni pensión, ya mis hermanos y mis padres murieron, pero tengo únicamente un hermano que me queda, pero tampoco puede ayudarme, él vive solo, pero ya es muy adulto, se llama Alfonso Torres, vivo con siete nietos y pasamos mucha hambre, la comida es muy cara y apenas comemos una sola vez cuando se puede, nunca he pedido nada porque no me gusta endeudarme, pero tampoco quiero andar pidiendo en la calle, por eso trabajo así, no se vende mucho, pero algo se vende”, manifestó Úrsula Medina Torres.

Se pudo conocer que su comunidad natal Juanakasi desapareció cuando sus antiguos habitantes fueron falleciendo por la vejez, “ya todos los habitantes de mi comunidad se murieron, mis tíos, mis padres, mis abuelos, todos ya murieron”.

Es un caso de los tantos que ocurre en Delta Amacuro, Venezuela y el mundo, personas de la tercera edad sin seguro social, sin manutención, sin ayuda, sin familia, pero que se niegan a rendirse ante su cruda realidad.

“Mujer, hasta con mil lágrimas en los ojos,

Aun sucumbido en el llanto y las lágrimas

Hasta el más bravo guerrero

Puede terminar rendido a tus pies.

¡Bendita mujer!”

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