Cuatro de los reclusos prófugos del internado judicial de menores, ubicado a orillas de la carretera nacional en el sector Paloma Las Torres de Tucupita, fueron recapturados el  miércoles 2 de enero en horas de la tarde.

La detención se produjo en el sector boscoso de la comunidad Ciudad Bendita, aledaña a El Torno, donde se suponía que, a la par de resguardarse, preparaban una incursión delictiva.

Según se pudo conocer, entre los detenidos se encuentran los tres foráneos, dos caraqueños y un anzoatiguense. El cuarto es deltano.

Con este procedimiento son seis los jóvenes recapturados, añadiendo uno que fue presentado por su representante, y otro que fue ultimado en El Cafetal por un rival la madrugada del primero de enero, para un total de ocho restando cuatro por aprehender.

Una somera revisión de las redes sociales permitió determinar que los foráneos, entre ellos uno de los caraqueños al que apodan “El Diablo”, superan la decena de crímenes. Incluso el otro capitalino, ha sido calificado por funcionarios penitenciarios como un psicópata.

La situación nos pone en la perspectiva de analizar cómo muchachos de extrema peligrosidad que ya alcanzaron la mayoría de edad habiendo sido detenidos cuando eran menores, a los que les resta por cumplir una breve pena en función de las condenas máximas que determina la ley de apenas 5 años para quienes no superan los 18 años, son enviados a Tucupita, donde la mayor parte de los internos son aprehendidos y retenidos por causas leves. Podría suponerse que los de procedencia externa, terminarán convirtiéndose en inductores de los nuestros a progresar en el mundo delictivo.

El parte oficial no ha sido suministrado hasta el momento debido a que se adelanta un procedimiento que involucra a la autoridad penitenciaria ministerial por tratarse de un internado nacional, esperando nos sea suministrado en las próximas horas.

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