Los ciudadanos de este país estamos convencidos desde hace años que la solución a la terrible crisis que azota a Venezuela pasa principalmente por sacar del poder a Nicolás Maduro y a sus corruptos, y obviamente las fuerzas opositoras democráticas también así lo asumimos. En donde algunos no hemos coincidido es en cómo debe ser ese cambio, pero el objetivo es el mismo y eso nos une.

La verdad es que no pensar a estas alturas en cambiar a un régimen corrupto y dictatorial es ser cómplice o un ignorante, así de simple. Quienes llevamos años en esta lucha no solo conocemos la crisis por testimonios de otras personas, sino que la hemos vivido en carne y hueso; hemos visto partir a nuestros familiares a otros países en busca de mejores oportunidades: hermanos, primos, sobrinos, etc… huyendo de la debacle económica en donde nos sumergió el sistema socialista que evidentemente fracasó. Todo aquel que me lee sabe perfectamente las condiciones en la que se vive en Venezuela, la lucha por la supervivencia en un país petrolero, en  donde el salario no alcanza, en donde los hospitales están colapsados y hasta los guantes y jeringas tienen que llevar los familiares de los pacientes para que sean atendidos, esa es la realidad y el que no tiene para pagar una clínica se muere, triste realidad. Mientras tanto, en los medios de comunicación del régimen diariamente pasan una Venezuela que no existe. Ver a gente comer de la basura se volvió cotidiano, pero obviamente no podemos acostumbrarnos a que esto sea perenne. ¿Y de quien es la culpa? Obviamente del régimen de Nicolás Maduro. Han manejado los recursos económicos de nuestro país sin control, han tenido a gobernaciones, alcaldías, concejalías y diputados regionales, han gobernado por decreto, saltando en la mayoría de los casos la constitución  y las leyes y no han solucionado nada, sino todo lo contrario, la situación en el país empeora día a día. Un año más de Maduro en el poder se cuenta en éxodo, en muertes, en pobreza extrema, esta es la verdad que ya el mundo entero conoce.

Luchar por un cambio en este país no es un capricho, es una necesidad. Una necesidad que debe convertirse en realidad, de lo contrario, perderemos a nuestro país, y nuestros hijos, sobrinos, y nietos no nos van a perdonar. Según las últimas encuestas reflejan que más del 90% del país quiere cambio, y quienes hoy en día usurpan el poder, se llenan de arrogancia y son incapaces de tener un solo momento de sensatez y apartarse de una vez por todas y así los venezolanos podamos decidir nuestro futuro. Convencido estoy que el presidente interino, Juan Guaidó, no descansa en su objetivo, que es lograr que cese la usurpación para luego instaurar un gobierno de transición que nos lleve a elecciones libres, esta es una ruta establecida, y considero que quienes tenemos el privilegio de pertenecer a esta gesta histórica por la Libertad debemos asumir que primero que nada está liberar a nuestro país de esta tiranía roja. Eso pasa también por la conquista del poder como mecanismo para lograr las transformaciones necesarias que requiere nuestro país para reconstruirlo. Ignorar esta realidad, es no entender de qué se trata esta lucha. El camino no es fácil, pero sí hemos avanzado, hoy más que nunca vemos a un régimen desmembrado, aniquilado, aislado internacionalmente y sin apoyo popular: las condiciones necesarias para que concretemos salida del régimen usurpador. ¡Claro que lo vamos a lograr, así que prepárense para el cambio!

Rael Sánchez

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