Tres compañías navieras deltanas surcan las aguas entre uno y otro país casi a diario.

Salen del puerto de la Guardia rumbo a Trinidad y viceversa. Llevan gente y traen gente, y la gente que llevan carga consigo productos que demandan en el vecino país, y la que traen se viene con baterías, cauchos, repuestos para vehículos, alimentos, medicinas, etc.

Algunos se quedan, trabajan unos meses y se vienen comprando carros y casas.

Las personas no reparan en los 80.000 que cuesta el pasaje ida y vuelta sino en los beneficios que al cambio pueden obtener. ¿Sera por eso que en Trinidad no falta harina pan venezolana?

No solo son deltanos, muchos foráneos vienen al Delta para irse en catamarán a Trinidad y de allí a Miami, le sale más barato que viajar desde cualquier otro aeropuerto internacional. Y algunos raspan sus dólares y paran ello duermen en las plazas de Port of Spain y comen pan y mas pan, hasta que regresan.

De hecho, gracias a ellos la industria hotelera deltana ha tenido una pequeña expansión y algunos fabricantes de lanchas han dejado el negocio dedicándose única y exclusivamente a los viajes.

Eso sin hablar del contrabando, por esa vía viajan un monto de personas mas pero de forma ilegal.

En este momento un convenio entre uno y otro gobierno sería lo ideal, garantizaría el abastecimiento de muchos productos que no se consiguen en el país y a más bajo costo.

Nos traemos a chinos, bielorrusos, cubanos, y no somos capaces de interactuar abiertamente con nuestros vecinos, menuda revolución.

 

Loading...
Compartir