“Se metieron con quien no debían”,  afirmó una fuente a tanetanae.com, sin entrar en mayores detalles.

Inducidos por un conocido médico veterinario de la zona, fueron con arrebatos de poder a la finca propiedad de un empresario con importantes conexiones políticas, un clásico choque de poderes.

En el procedimiento detuvieron a un obrero del hato y se llevaron restos de una res supuestamente sacrificada por los presuntos abigeos.

La acción promovida por el médico, que es también directivo de una institución pública, se hizo sin que a los Cicpc se les explicara suficientemente la naturaleza del caso.

La situación jurídica que involucra dos fincas cercanas, parte de un litigio familiar, que implica a una jurista y al médico antes mencionado.

Uno de los terrenos alberga reses bajo protección judicial, animales que la otra parte reclama como suyas. La finca donde los pesquisas ingresaron aupados por uno de los contrarios es sencillamente el espacio donde se cobijan las reses.

La situación habría llegado a oídos del mismo ministro Reverol, provocando el traslado desde Tucupita, Delta Amacuro.

En otras ocasiones se ha atacado a los Cicpc con o sin razón, en esta oportunidad cabe suponer que fueron manipulados a los fines de hacer justicia en un caso cuya amplitud es mayor a la estimada.

Un error de juicio que pasa por una vergonzosa reyerta familiar y una sanción a quienes no calibraron el lío en que se metían.

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