Prof. José Cedeño

Dentro de las variables que por lo general la afición observa en los deportistas está la de la habilidad, la cual la real academia de la lengua española en una de sus definiciones indica que es la “capacidad y disposición para algo.” Un algo, que le gusta a muchos de los aficionados o fanáticos de determinado equipo, cuya acción generalmente es desarrollada por los deportistas a favor de su equipo, para ganarse las preferencias de quienes están en los escenarios de público, o por bienestar emocional propio. Esa capacidad, que tienen algunos salonistas siempre es bien vista y de mucho agrado por algunos aficionados, y de reconocimiento por quienes aun cuando lo adversan, también sientes esa sensación de admiración por quien tiene habilidad en buena manera.

Otra importante variable que reviste de sumo interés en el amplio contexto de los deportes, y de los deportistas es la del entusiasmo, que la define la academia antes citada como la “exaltación y fogosidad de ánimo, excitado por algo que lo admire o cautive.” Una variable, que no sólo es de responsabilidad individual, sino además debe ser trabajada en función de equipo, y aun cuando la consulta sea desde el punto de vista individual, es un equipo dentro de la organización quien debe realizar un trabajo que ayude a la mejora del deportista, en función de asumir avances desde el punto de vista de la aptitud que ayuda a cada deportista, y el desempeño de éste al equipo y su gente.

Si la habilidad y el entusiasmo, son trabajados en conjunto o en equipo, sobremanera en el equipo técnico los resultados serán inimaginablemente positivos, no sólo en cuanto a lo individual sino además para el equipo en el cual se desempeñe determinada persona. La habilidad debe aprovecharse, para un mejor desarrollo y aprovechar el talento que puede tener algún atleta o salonista para mejorar, y “sacarle punta” a tal condición. Un salonista con mucha habilidad, que el mismo sea motivado, tendrá entusiasmo para las distintas actividades que haya que hacer dentro del equipo, y aun cuando las mismas se hagan fuera de la organización las mismas tendrán repercusión en esos espacios, ya que el atleta, el salonista representa en buenos términos la imagen positiva de mejor referencia para el equipo.

Se debe tener presente, que no todo está en la parte física de los equipos, y de sus atletas; el trabajo debe ser bien planificado, y que las distintas áreas se complementen entre sí, para beneficio colectivo, y aún más allá de las instalaciones del equipo se sienta lo positivo del trabajo que se realice. La sociedad es única y a ella se debe cada uno de los miembros que la forman, en el presente caso la comunidad de los salonistas que en cada oportunidad dice presente, sobremanera cuando los atletas demuestran habilidad y talento demostrado en la oportunidad que le corresponde desempeñarse en el rectángulo de juego. Con habilidad y entusiasmo se gana en todos los contextos, y hasta es saludable en cuanto a la parte física. Amigos lectores gracias por la lectura, y hasta la próxima oportunidad que Dios permite.

Para contactos @joseceden.

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