Alcalde Alexis Gonzalez

Las razones son varias y de diversa índole, en orden de prioridad serian las siguientes:

  • La confianza ciega en la “patrona” Yelitza Santaella, la mujer o líder/lideresa que logró acumular mayor cantidad de poder en la historia deltamacureña; en un momento determinado la clavellinera llegó a detentar cinco roles de elevada envergadura en el entramado político gubernamental nacional/regional/estadal: Presidenta de finanzas del Psuv, Vice presidenta del bloque político oriental, Diputada nacional, Presidenta del partido en el ámbito estadal, y Gobernadora monaguense, algo que ha venido mermando desde la muerte del comandante Chávez y en virtud de su apego a Diosdado Cabello, el cual ve como decrece su poder a pasos agigantados.

Huelga decir que los serios problemas que confronta en     Monagas la mantienen de manos atadas, sin poder abandonar la gobernación ni trazar su camino de regreso al Delta, menos aun apoyar a Alexis como desearía.

  • Gonzalez, como todo gobernante que aspira a un estamento superior, en este caso la gobernación deltana, meta a la que no le fijó fecha todavía pero que no duda en comentar en público y privado, pobló la alcaldía de personal en procura de contar con un nutrido ejercito que le permitiera soñar con el abordaje del poder ejecutivo, haciendo frente a las huestes de Lizeta con grandes probabilidades de triunfar.
  • Cargado de optimismo y bajo la premisa de un crecimiento económico sostenido, en medio del mayor auge de los precios del petróleo en la historia patria, supuso que siempre tendría a mano recursos por la vía que fuese: FCI, ordinario, créditos adicionales, etc., incrementando progresivamente la nomina.
  • Se afianzó en la idea de ser el heredero de un saga de buenos gobernantes masistas, con excelentes administraciones en su haber; con una experiencia envidiable en el ámbito administrativo; formado en esos menesteres en el sector universitario; y con la confianza, seguridad y autoestima necesarias para tomar decisiones riesgosas en la certeza de que saldría adelante.
  • Hombre de profunda fe y convicciones religiosas arraigadas, arropado por el influjo de la Virgencita del Valle y convencido de la infinita bondad de la providencia divina, que en algún momento ha de acudir en su auxilio.
  • Buen negociador, que supo granjearse la confianza de los representantes sindicales, fidelidad que parece comenzar a resquebrajarse.
  • Persona de extracción humilde, negada a la posibilidad de ejecutar despidos masivos, en el convencimiento de que podría significar el fin de su carrera política, y en la convicción de que le estaría quitando el pan de la boca a numerosas familias, que cuentan con la Alcaldía de Tucupita como único sustento fijo.

La situación del alcalde Alexis González no es para nada envidiable, los proyectos de creación de diversas EPS marchan a medio camino, los impuestos públicos no cubren ni de lejos parte de la deuda, el fisco nacional no le responde, y la relación con la gobernadora deltana es de suma tirantez, sin embargo continua siendo punta de lanza del proyecto yelitzista en el Delta, se mantiene a la cabeza de los alcaldes/alcaldesa irredentos que ponen piedras en el camino a la Dra. Lizeta, y por mucho que se diga lo contrario representa una de las potenciales cartas del Psuv a ocupar posiciones de relevancia.

En fin González no está acabado, lo asisten una inquebrantable voluntad de trabajo, el enorme deseo de abrigarse con una coraza de poder, y la inagotable suerte que lo ha favorecido hasta el momento.

¿Podrá esta vez?

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