Foto: archivo | tanetanae.com.

El nivel río Orinoco ha mostrado un considerable descenso en el Delta Medio, la zona más devastada por las inundaciones de este año en Delta Amacuro, así lo aseguró un indígena warao de Araguaimujo, una comunidad que está a unas tres horas por vía fluvial de Tucupita.

Un habitante de la comunidad indígena Araguaimujo, localidad que está afectada por la crecida del río Orinoco en la referida entidad, afirmó que el nivel del río comienza a bajar.

De acuerdo con el vecino, la mañana del pasado viernes “la marea” (nivel del río Orinoco) había retrocedido varios centímetros, por lo que él presume que el caudal comenzó a retomar su habitual cauce.

El río ya había rebasado el barranco que da al albergue habilitado, explica el consultado, pero el pasado viernes el  agua retrocedió varios centímetros.

Se trata de una buena noticia para los refugiados que por un momento temieron estar nuevamente inundados, así como lo estuvieron inicialmente antes de mudarse a los albergues que ellos mismos habilitaron.

Una gran cantidad de personas han sido reubicadas en lo que oficialmente han decidido llamar “refugios”, normalmente son escuelas que están construidas sobre pilotines donde hasta ahora el agua no ha alcanzado. La gobernadora Lizeta Hernández no ha ofrecido un balance actualizado en torno al tema, pero sus últimas declaraciones, habló de unas 2 mil personas vulneradas y otras 8 mil que ya habían sido atendidas.

Los afectados de  los albergues como Cucurital, Araguaimujo y Varadero de Yaya, habían denunciado recientemente a través de Radio Fe y Alegría y tanetanae.com que, una vez instalados en estos espacios, habían sido olvidados por las autoridades de gobierno, pero posteriormente los funcionarios oficiales abordaron estas comunidades con comida y algunos enseres.

Pero otros deltanos se han negado rotundamente a abandonar lo poco que tienen en sus casi caídas casas de bahareques. Mayoritariamente son familias de caseríos cercanos a lo que se conoce como, “Boca Grande”.  Ellos temen ser atacados por desconocidos que pretendan despojarlos de sus neveras, camas, techos de zinc y cocinas; enseres que tienen sobre trojas de maderas. Son familias que literalmente tienen el agua al cuello, solo en las noche se acuestan en sus hamacas y se mantienen vigilantes de las anacondas y de los abordajes delictivos.

Aunque todo dependa del comportamiento climático y meteorológico río arriba, es decir, en estados como Amazonas y Bolívar, el originario mantiene la fe en sus deidades en que el nivel del río Orinoco bajará en los cercanos próximos días.

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