El abordaje sorpresivo, y brusco por parte de los revendedores a los peatones del centro de Tucupita que caminan con un morral, es un nuevo fenómeno que practican los comerciantes informales.

La forma de acercarse a una persona, y tocar el morral, preguntando a la vez por el contenido, ha asustado a varias personas, las experiencias conocidas centran este comportamiento en el casco de Tucupita.

“Mira vale, que tienes en el bolso, compramos lentejas, caraotas y arroz, a ver que tienes”, es parte de lo que dicen algunos revendedores, según lo que han narrado algunas personas.

Coinciden en que la experiencia es “incómoda e invasiva”, y asusta a cualquiera porque piensan que están siendo atacados por el hampa.

Estas prácticas se reproducen a diario en las afueras del mercado municipal de Tucupita, donde abundan revendedores informales.

Otro de los comportamientos que han empezado a ser cuestionados por algunos deltanos, es que los vendedores informales esperan a los usuarios que llegan en los buses al miniterminal municipal de la ciudad, para abordarlos y preguntar por lo que llevan en su morral que ellos puedan comprar.

El número de revendedores de alimentos revendidos en el mercado municipal de Tucupita, ha incrementado descontroladamente y a pesar de que la alcaldía ha tratado de acabar con lo que denomina “anarquía”, no ha podido resolver el asunto.

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