Quedan 4 casitas antañonas en la Arismendi

Tres a la vista y una cubierta por una fachada de cemento. Las demás desaparecieron.

La que fue una pequeña avenida poblada por casitas de tablas, cambió por completo. Fueron unas 30 viviendas, que se redujeron a solo cuatro.

“Se las llevó la modernidad”, nos dijo un vecino.

La permanencia de las que aun existen dan fe de la calidad de su construcción, “tienen unos 60 años y se mantienen en pie, fueron levantadas con la mejor madera posible, a pesar de que no se le hace mantenimiento, no se renuevan los tablones y de que apenas se las pinta, resisten el paso del tiempo”, nos comentó un residente del sector.

Las que estaban al frente del gimnasio cubierto desaparecieron hace mucho, aquellas estaban levantadas sobre pilotines, y en una de ellas vivían dos simpáticas enanitas, lo que las hacía más vistosas aun.

Fueron los tiempos de Campo Texas, nombre tomado de una de las primeras petroleras de origen norteamericano instaladas en el país, cuya denominación todavía se mantiene, varios carteles ubicados en encrucijadas que conducen a caminos donde funcionan instalaciones de la petrolera estadal, registran esa inscripción.

En Tucupita, ciudad que ha ido acabando progresivamente con cualquier vestigio de su historia, las casitas de tabla están condenadas a desaparecer.

Aprovechemos de admirarlas mientras existan, son un homenaje a nuestros fundadores y el ultimo atisbo de nuestras raíces.

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