Querer regresar a casa, pero no lograrlo por ser los olvidados

Un grupo de 27 personas conformado por cuatro familias provenientes del municipio Antonio Díaz, arribó a Tucupita el pasado 22 de diciembre. Esta vez quieren regresar a casa, pero la falta de combustible se lo impide. Son los olvidados porque no tienen autos, sino motor fuera de borda, son los indígenas que no se atreven a manifestar cerrando calles.

Las 27 personas que viven bajo condiciones “de arrimados” en diferentes sectores de Tucupita, quieren regresar a los caños del Delta, donde tienen sus casas. La falta de combustible los afecta, ya que este servicio apunta ser solo para los que poseen autos en la ciudad, en cambio los indígenas, o los que viven en las zonas fluviales, son los grandes excluidos, cuestiona el señor Liborio Reinoza.

Tucupita apenas surte de combustible a los autos y motocicletas. El sistema de distribución no se ha detenido. Hasta ahora el abastecimiento se ha cumplido solo para este sector, no obstante, los habitantes de la zona fluvial han sido los excluidos. No existe ningún mecanismo que los incorpore a este servicio.

Lizeta Hernández, gobernadora del estado Delta Amacuro, ha reiterado en varias ocasiones que, “la gasolina que llega no solo es para Tucupita, sino para los cuatro municipios. Sin embargo, los waraos han denunciado estar sin gasolina en la selva.

El precio del combustible en el mercado ilegal, está en 5 dólares por litro en estas zonas, un coste inaccesible para la mayoría de los aborígenes que apenas cobran un salario mínimo a través de alguna institución del gobierno de Venezuela.

Los afectados, varados en Tucupita,  afirman haber acudido al alcalde del municipio Antonio Díaz, Amado Heredia, para que les ayude a gestionar el combustible que comprarían. No obstante, quieren adquirirlo a precio subsidiado, al menos hasta la cantidad permitida.

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