Foto cortesía de Delta Juventud.

El pasado domingo terminó la Liga Superior Nacional de Futsal, conferencia oriente que tuvo como finalistas a Delta Juventud FSC, y Deportivo Vikylandia, la fiesta del deporte llegó a su punto final en el gimnasio cubierto Hermanas González de Puerto Ordáz.

Parte de la fanaticada del Deportivo Vikylandia aportó el sabor agrio en un encuentro repleto de emociones.

Gritos racistas se escucharon en las gradas cada vez que Osmel Rivero tocaba la pelota, y se arreció con el ingreso de Cleiver García en los últimos 7 minutos del segundo tiempo, después de un pelotazo en la cara que recibió al arquero titular Daniel Padrino.

Rivero y García, son dos de los tres waraos que formaron parte de Delta Juventud, junto a Arcioni Torres que conformaron el elenco deltano.

Frases denigrantes y ofensivos no pararon hasta el punto de obligar una respuesta por parte de un integrante del equipo de transmisión de Fe y Alegría Tucupita, quienes se encontraban en un lugar asignado a los medios de comunicación, pero entre la misma fanaticada de Deportivo Vikylandia.

La gravedad de este hecho, no está en los gritos y las ofensas los cuales no se justifican, y menos  aun, los gritos racistas en pleno siglo XXI.

En lo adelante, los organizadores de este tipo de eventos deportivos deben prever  este tipo de incidentes, y armar todo un andamiaje para enfrentarlo.

Sanciones al público o al fanático, actualizaciones de regla, campaña mediáticas, acompañamiento en las gradas y otros mecanismos deben ser aplicados para erradicar estas prácticas que son rechazadas en grandes escenarios como los campos de futbol, pero desgraciadamente sigue ocurriendo.

Por suerte, este hecho repugnante no ha sido recurrente en el Futsal, pero es necesario parar de inmediato, y que la igualdad del ser humano sea el punto de partida. Somos tan iguales que criollos e indígenas terminaremos en una tumba como ley inexorable de la vida.

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