Profe. MSc. José Daniel Fuentes

Como docente desde hace ya bastante tiempo, ya próximo a jubilarme, publico el siguiente testimonio, que me ha sido solicitado por parte de un muy buen amigo mío, cuya esposa es DOCENTE y vivieron en este FULANO REGRESO A CLASES SEGURO, la pesadilla de sus vidas. Y así lo hago, confiando plenamente en su honestidad reconocida en lo largo de nuestra amistad, como es de esperar y no es para menos, aunque no lo solicito, no voy a mencionar nombres para evitar posibles REPRESALIAS… por tanto empiezo con su testimonio:

“Hermano, mi esposa es docente de aula y la llamaron de su sitio de trabajo, ella me llega a consultar a mí y yo le digo, “mija si en las escuelas no pueden controlar los piojos de los niños, imagínate un virus”, de todas formas decidió ir, porque recibió otra llamada de la escuela. Para el tercer día de estar asistiendo por darle gusto a su directora, (porque todos sabemos el sueldazo de los docentes y sus BENEFICIOS LABORALES) que al parecer es inmortal… regresó a casa y lo primero que me dijo, fue que se sentía mal, que parece que le cayó mal la limpieza del aula, realizada ese día… pero como están las cosas, yo previniendo toda cosa, no me quite el tapabocas y lleve a mis hijos con su abuela, por si acaso. Atendí a mi esposa, y dormimos en camas separadas, pero en el segundo día, la cosa empezó a empeorar, con miedo de llevarla al hospital y por recomendaciones de los vecinos allegados de no hacerlo, le di el doble de guarapos calientes, cuando me dijo que la comida, no sabía a nada y que tampoco olía, allí se terminaron de prender las alarmas, esa noche le dio fiebre, al día siguiente ya en la noche, me dio el susto de mi vida, pues no podía respirar y así amanecimos, la lleve al neumónologo, para lo cual tuve que “PARIR” 15 dólares, luego a “PARIR” plata para la placa de tórax, 15 dólares más, y más aún para comprar los remedios y nebulizaciones y luego otra noche a medio dormir pendiente de su respiración, al cuarto día, suena su teléfono y es la directora de la institución y yo le respondo, y lo primero que me dice:

Buenos días, ¿por favor con su esposa?

Y le digo está un poco indispuesta, ¿de parte?

De la Directora de su escuela, por favor dígale que ya tiene varias inasistencias y ¿qué paso que no se ha incorporado nuevamente?

Allí conteniéndome un poco le dije: bueno mi esposa, tiene COVID-19 y se ha visto muy mal, desde que regreso hace cuatro días de la  escuela, la lleve al médico y ahora es que está en tratamiento.

Y de manera increíble respondió, con lo siguiente: ¡A qué cosas!!!, bueno que lleve el permiso al IPASME, porque me imagino que le dieron uno y que lo traiga para DÁRSELO a la supervisión. Y colgó.

Yo me quede NULO, esa señora no pregunto ¿cómo estaba ella?, ¿que si necesitaba algo?,  o alguna palabra de aliento, nadaaaaa…

Mi esposa dos semanas después ha mejorado, pero quedó con secuelas de tensiones bajas, mareos y todavía no ha recuperado la respiración al 100% y me dicen que eso puede tardar….

Más nunca recibí una llamada de esa directora preguntando por la salud de mi esposa, sólo pude hacer mi descarga, cuando tuve que llevar las constancias médicas y le dije ciertas cosas sobre la situación mortal que acabábamos de vivir en mi familia por FINGIR QUE NO PASA NADA EN LAS ESCUELAS… Imagínense sí eso le paso a un adulto con tapa boca, lo que ocurrirá con los niños. Y aquí andamos todavía pasando el susto y yo bebiendo el doble de guarapos.

Mucho se ha dicho sobre el regreso a clases de los Docentes y de los alumnos a las instituciones educativas en pleno auge del COVID-19 en nuestro estado, gracias a Dios se han corregido ciertas cosas; por experiencias de otros países y cotejando cifras, por nuestras vivencias sabemos que las cifras nuestras no reflejan la realidad, con los casos y muertes no registradas por COVID-19.

Uno de los factores mencionados es el pírrico sueldo y los nulos beneficios con los cuales los docentes nos sentimos DESMOTIVADOS totalmente hacia nuestra profesión, eso sí nuestra VOCACIÓN está intacta y sobra…. Pero con VOCACIÓN NO SE COMPRA COMIDA…. Y menos MEDICAMENTOS… Y la VOCACIÓN no nos hace inmunes al COVID-19. Pero EL FACTOR más importante es nuestras VIDAS, Entonces ¿PORQUE ARRIESGAR NUESTRAS VIDAS Y LA DE NUESTROS FAMILIARES?

SEÑORES DIRECTORES DE INSTITUCIONES Y DE ZONAS EDUCATIVAS, Ustedes NO son inmunes y también tienen familias que proteger por encima de un cargo que en nada los beneficia, ahora, si ustedes no se valoran, ni protegen a sus familias e hijos, lastimosamente, es su problema, no pretendan dar UNA FALSA SEGURIDAD, arriesgando NUESTRAS VIDAS Y LA DE LOS NUESTROS. EL DOCENTE QUE SE ENFERME SIMPLEMENTE, ES UN ENFERMO MÁS Y YA NO IMPORTA y para muestra este testimonio.

Termino  con las palabras de mi amigo: “Profe, ¿usted se imagina si se hubiese muerto mi esposa, como quedamos mis hijos y yo, o que nos hubiésemos enfermado todos? y la DIRECTORA Y LA ZONA EDUCATIVA “BIEN GRACIAS”, porque hasta el sol de hoy, mi amigo… no se han dignado, ni siquiera llamar a ver cómo sigue mi esposa. (A excepción de algunos de sus colegas de la escuela)… Dios nos ampare.”

NOSOTROS LOS DOCENTES SABEMOS NUESTRA RESPONSABILIDAD PARA CON NUESTROS ALUMNOS, PERO SOBRE ELLOS, PRIVA NUESTRA SEGURIDAD PERSONAL Y MUCHO MÁS AÚN LA SEGURIDAD DE NUESTRAS FAMILIAS.

“AQUÍ SIMPLEMENTE NO LE VAN A HACER UNA ESTATUA, SE MUEREN Y PONEN A OTROS Y LISTO”

CUANDO EXISTA UNA SEGURIDAD REAL Y EXISTAN LAS CONDICIONES NECESARIAS, ALLÍ ESTAREMOS CON NUESTRA VOCACIÓN INTACTA, PERO “VIVOS” NO COMO UN NÚMERO EN EL REPORTE DE FALLECIDOS POR COVID 19…

“NO NOS NEGAMOS, SÓLO QUE NO HAY LAS CONDICIONES MÍNIMAS, PUES LA PANDEMIA NO HA PASADO”.

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