Renán Hernández / Tanetanae.com.

El señor Renán Hernández le confió su auto al señor Juan González, mecánico que, según Hernández, siempre pidió que lo llamaran con el alias «manito». Cuando el ahora afectado le insistió que su familia no le había educado para mencionar a las personas por sus pseudónimos, sino por su propio nombre, este finalmente dijo llamarse Jesús González; razón por la que posteriormente se descubriría- según el abuelo vulnerado- una cuestionada organización.

Hernández relata que Juan González, el mecánico, le dijo que la reparación del auto supondría 10 dólares, ya que no sería una avería grave. No obstante, finalmente resultó que sí se necesitaba de un mayor aporte. Una pieza debía ser cambiada. Esta tenía un coste de 70 dólares, según González. Hernández aseguró no tener el dinero, en cambio, el mecánico posteriormente dijo haber «encontrado» este elemento en 40 dólares; una cantidad a  la que el cliente sí accedió esta vez. El total de lo gastado ya sumaba 50 dólares. 10 dólares ya habían sido transferidos a una cuenta, al cambio del día.

Luego de dos meses desde que Renán Hernández pagó, su auto no está reparado. Él fue a la policía de Delta Amacuro a denunciar. Allí le dijeron que apenas atendían hechos menores. Solo prometieron citar al señor Jesús González, como Juan González había dicho que se llamaba, cuando Hernández le exigió le dijera su nombre real.

Cuando se llevó a cabo la citación, apareció un joven. No se trataba del mecánico. Dijo llamarse Jesús González y estaba furioso: este resultó ser el hijo del señor Juan González.

Según el señor Hernández, este apareció muy enfadado. Dijo ser fiscal del Ministerio Público y lo habría amenazado con meterlo a la cárcel, cuando en realidad lo que quiere Renán es que le devuelvan el dinero.

«Yo le dije que no le tenía miedo, podrá ser quién sea, pero yo solo estoy llevando este caso legalmente, porque lo que hicieron conmigo fue una injusticia».

El caso fue remitido al Cicpc, donde quien dijo ser fiscal del Ministerio Público (que finalmente resultó ser auxiliar de fiscalía), exigió a los funcionarios de este estamento mostrar sus teléfonos móviles y demostrar que no habían recibido llamada alguna de la actual gobernadora del estado Delta Amacuro, quien es sobrina del señor Renán Hernández, para descartar cualquier tráfico de influencia; lo hacía otro funcionario que, según el vulnerado, intentaba encubrir a su padre.

Finalmente el señor Juan González, quien dijo llamarse Jesús González (quien se llama así es su hijo, el trabajador de la fiscalía), admitió haberse «robado» (lo dice Renán) 40 dólares, aunque en realidad- según la versión de Hernández- son 50 dólares.

Renán Hernández solo quiere que le devuelvan 50 dólares. Para él supone dos años de lo que ahora le pagan por concepto de su pensión.

«La gobernadora sí es mi sobrina, sí, pero no la llamo para nada de esto. No la involucro, ni ella se involucra. Tenemos diferencias políticas, ella está en un camino y yo en otro. Ella está con el gobierno, yo no», dijo Renán Hernández.

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