Foto: archivo.

Los murciélagos se están reproduciendo de forma descontrolada y atacan a residentes de las zonas selváticas del estado Delta Amacuro.

Los últimos ataques ocurridos han sido reportados desde  la parroquia Manuel Renaud, en el municipio Antonio Díaz, entre el sector Nabasanuka y Winikina, donde cinco personas han sido atacadas en menos de una semana.

Los originarios temen que ocurra un nuevo brote de enfermedades no identificadas que, en el 2008, acabó con la vida de 38 waraos en el Bajo Delta, todos con síntomas extraños, que finalmente no fueron esclarecidas.

Presuntos abordajes hechos por médicos  y especialistas de la Oficina regional de Salud y del Ministerio de Salud a estos caseríos, descartaron- en aquella oportunidad- la presencia de virus, aun cuando las muertes continuaron.

Para el 2008, el antropólogo Charles Briggs y su esposa Clara Mantini, especialista en Salud Pública, identificaron las características de una rara afección que llevaba a la víctima del murciélago a la muerte en menos de siete días.

Los pacientes presentaban fiebre alta, dolores y calambres, comezón en todo el cuerpo, salivación espesa, miedo extremo al agua y una progresiva paralización de todas las extremidades del cuerpo.

Durante sus investigaciones, llegó a afirmar que la historia y los signos clínicos eran compatibles con la rabia del murciélago.

Los casos de rabia transmitidos por el murciélago es altamente peligroso, según las apreciaciones de Clara Mantini.

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