El femicidio es uno de los crímenes más crueles y detestables que puede ocurrir. Casi siempre se produce sobre una persona que se encuentra, técnicamente en desventaja.

Se ejerce sobre una mujer, el mal llamado sexo débil, que no lo es para casi ninguna actividad humana, y si lo es cuando de medir fuerza física se trata.

Por desgracia, es muy común. Más de lo que cabria pensar. Aquí y en cualquier lugar del mundo.

Es peor cuando la víctima es una mujer de la tercera edad, una adorable abuela o una infatigable dama que aun pretende dar lo mejor de sí, agrandando su legado o dejando una huella imperecedera entre nosotros.

En Tucupita, en menos de tres meses, ocurrieron dos, uno en la persona de la señora Carmen Arcia de 61 años, el otro en la humanidad de la Dra. Elina Cotúa de 70.

La Dra. Cotúa, desapareció el lunes 25 de febrero de 2019, sus restos mortales fueron encontrados cinco días después en el sector Los Cañitos de Guasina. La Sra. Carmen amaneció sin vida el martes 7 de mayo, en la que fuera su casa en la comunidad Los Chaguaramos. El primer caso continúa sin resolver, el de la Sra. Arcia fue esclarecido cuatro días después con el saldo de cuatro detenciones y un responsable prófugo.

A pesar de la presión ejercida por los familiares de la exdirectora de Salud del estado Delta Amacuro, y del compromiso de la ciudad gobernadora Dra. Lizeta Hernández, los resultados no han sido satisfactorios.

La tesis del homicidio incidental al ofrecer resistencia, cuando pretendían despojarla de su vehículo, un Chevrolet Spark de color gris que permanece desmantelado a un lado del estacionamiento del Cicpc Delta, se sostiene, sin embargo, no ha sido una guía suficiente para orientar en forma asertiva las investigaciones.

La muerte de la doctora sacudió la opinión pública, la prolongada y meritoria trayectoria al servicio de la salud, así como la personalidad vertical, sin ambages, irreductible de la médico, hicieron que fuera una persona de notable ascendiente sobre la población y una dolorosa desaparición física.

Más detestable al tratarse de un femicidio sobre una voluntariosa septuagenaria, cuyas fuerzas difícilmente pudieron ofrecer una firme resistencia a dos o tres personas o las que fueran que hayan cometido tan repudiable acto.

Triste y lamentable que en un lapso de tres meses hayamos observado dos crímenes de tal magnitud en la otrora pacifica Tucupita, la que fuera algún día en compañía de Puerto Ayacucho, la capital menos violenta del país.

Recordatorio

Las autoridades demandan de la población toda la colaboración posible para dar con los presuntos responsables, habida cuenta la sensibilidad que ha despertado en los deltanos la trágica muerte de una figura de la talla de la Dra. Cotúa.

El Cicpc cuenta con un numero de contacto: 0800-CICPC-24 / 242.72.24, que garantiza total confidencialidad y protección al denunciante.

En caso de tener reservas en ese sentido, se insta a escribirle a los medios de comunicación para que estos tiendan puentes con las autoridades a fin de esclarecer el homicidio.  

En definitiva, se agradece honda y profundamente el apoyo que puedan prestar.

 

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