El hampa no respeta ni de cerca la presencia de los cuerpos de seguridad. La madrugada del domingo (7-10-18) rompieron un vidrio y hurtaron la batería de un Chevrolet Aveo en la propia calle de la comandancia de la policía del estado Delta Amacuro.

Muy cerca, en diagonal a este hecho, el pasado año hurtaron una camioneta 350 con barandas empleada para el traslado de ganado.

Después de aquel incidente han sido varios los reportes sobre situaciones similares, hurto de cauchos y baterías, e incluso del aceite del motor de un vehículo estacionado en diagonal a la alcaldía de Tucupita.

En las dos cuadras de calle Amacuro, de extremo a extremo, están las sedes de la alcaldía capital, la Inspectoría del Trabajo, Polidelta y el Conscripto.

Algunos funcionarios policiales atribuyen la actividad delictiva a la cercanía del paseo malecón Manamo, desde donde, en su opinión, desembocan numerosos antisociales que van cargando con lo que encuentran a su paso, instando a que haya mayor previsión por parte de la ciudadanía.

Otros señalan, que hurtan precisamente por eso, por la cercanía del cuerpo policial, en el entendido de que cuesta creer que alguien se atrevería a hacerlo con el mayor órgano de seguridad del estado cerca.

Como corolario de la información, los afectados fueron a poner la denuncia ante el agente de guardia y le dijo que no tenían papel para registrarla, y que de seguro ya habían vendido la batería, sin ni siquiera moverse al sitio.

En fin, no se trata de la dificultad para resolver, es más bien la total carencia de voluntad para hacerlo lo que preocupa. Y lo que hay que cambiar.

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