Foto de Andrea Sarria.

Parecen los peores enemigos del hombre, tal es el trato que les dan algunas personas.

Cada día hay más perros en las  calles de la capital deltana, con todo lo que ello acarrea: la insalubridad y el mal aspecto derivados de sus excrecencias, el deprimente espectáculo producto de verlos famélicos y sarnosos, sus horrendos restos esparcidos en calles y avenidas tras ser atropellados, en fin nada bueno.

Y ni siquiera es por eso, son seres vivos y duele verlos deambulando a la deriva sin patrón ni dueño. Además son de una nobleza absoluta.

Ahora que se recaudan los impuestos del SENIAT, SATDELTA y SATRIMUT, e ingresan ingentes recursos a las arcas del sector público, ojalá y miren hacia ellos, con tan solo esterilizarlos sería un buen comienzo.

¿Y la Misión Nevado?, que hasta eso tenemos, una Misión para los canes, ¿dónde queda? Si usted sabe díganoslo, puede que así sepamos a quien escribirle.

Qué bonita seria una ciudad donde circularan de la mano de sus dueños, y recogiéramos con palitas su basura y la metiéramos en bolsitas, que bonita sería. Y que amigable.

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