Ocurrió en el año 2009 en una comunidad cercana a Manoa del municipio Antonio Díaz, Delta Amacuro.

Los míticos tigres palenques y tigres caribes siguen siendo los protagonistas de los relatos waraos donde aseguran haber sido cierto. Personas que se convierten en animales tras practicar alguna oración esotérica despierta la riqueza de la comunicación oral en los originarios de Delta Amacuro.

Varios cazadores habrían tenido como presa a un tigre. Transcurría el mes de agosto, tiempo de cangrejos rojos. La comunidad se alegró en pleno por tratarse de una cacería más y no tardaron en aprovechar toda la carne, el cuero y todo de cuanto pudieron, pero al intentar extraer sus colmillos…

Era oro, uno de sus colmillos era de oro, por lo que de inmediato se dieron cuenta de que habían matado a una persona convertida en tigre. El pánico se apoderó de la comunidad al pensar que toda la familia de felinos acabaría con los residentes.

A pesar de que hasta chicharrones hicieron con el animal, que bajo sus creencias se trataba de una persona, no quedó ningún habitante para averiguar si se trataba de carne humana o no: nadie siguió en la comunidad que hasta ahora permanece desolada.

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